El teatro como puente generacional

Ramos Mejía ha criado muchos artistas de diferentes formas por los cambios sociales, Ricardo y Santiago demuestran este contraste.

Escrito por: Ángeles Delfina Herrera  | Publicado: 14 de Enero de 2022

Ramos Mejía teatro

Ramos Mejía ha criado muchos artistas de diferentes formas por los cambios sociales, Ricardo y Santiago demuestran este contraste. Ramos Mejía teatro

Ricardo Ángel Francisco Tauro es de Ramos Mejía, la Matanza, tiene 77 años y se jubiló de masajista. Santiago Abente, tiene 17 años y en enero cumple 18. Está haciendo el curso de ingreso para Ingeniería informática en la Universidad Nacional de la Matanza. Eso, mientras termina el secundario. Nuestros protagonistas de hoy no solo tiene en común el barrio donde viven y crecieron, sino que también comparten una pasión, actuar en el teatro.

– ¿Cuál es su historia con el teatro? Ramos Mejía teatro

-“Toda la vida me pareció que podía, pero jamás lo había hecho ya que antes no era como ahora, tuvimos que salir a trabajar y si yo le decía a mi papa que quería salir a aprender teatro… Era otra vida entonces pasó. Como tengo una casita en Mar de Ajó – cuenta Ricardo- iba mucho al teatro de acá y cuando terminó una obra un señor dijo “somos jubilados empecé hace poco”, y me quedó grabado, si este pudo, yo también.”.

En contraste Santiago dice “Mi historia con el teatro arranca desde muy chico porque era para mí la forma de estudiar lo que yo hacía que eran publicidades desde los 6 años, era la forma de hacerlo bien y quedar en los castings, mi mama siempre me llevo a todos lados para probarme para apoyarme, para formarme como actor porque me mandaron todas las actividades posibles para ser un mejor artista”. 

-¿Sienten que su barrió influyo en la decisión de hacer teatro? Ramos Mejía teatro

Ricardo cuenta que cuando se jubiló quería seguir algo para seguir activo y que le quedaba pendiente además de hacer italiano, hacer teatro por lo que buscó donde poder ir cerca de su casa y se encontró con las clases de Universidad Nacional de La Matanza. “Inicie por eso pero fue algo que me gustaba y que siempre quise hacer. No le voy a echar la culpa a nadie pero era otra época, igual otros actores quisieron y a los 15 años se fueron a estudiar. En la vida no hay casualidad hay causalidades a lo mejor este era mi momento.”, a lo que Santiago agrega que en Ramos conoció a la persona que lo metió en todo este mundo.

El primer novio de su hermana, quien trabajaba en una castinera y sabía mucho al respecto y que a raíz de eso comenzó a estudiar en el Centro Cultural del barrio “me acuerdo que siempre hice teatro para todos, bajaba de algo vestido, de Spiderman y me hacia un show.” De todas formas al igual que Ricardo decidió estudiar otra cosa “No tuve los huevos por así decirlo de dedicarme al 100% en el arte, lo deje como un hobbie pero si algún día yo pudiera vivir de eso lo agarro, no estoy dispuesto a arriesgarme”.

-¿Qué opinan del teatro en Ramos Mejía?

Santiago comenta que nunca actuó en un teatro del barrio pero que, si presencio muchas obras en el Teatro del Colegio Don Bosco que es muy grande y en diversos bares, además considera que el barrio necesitaría más apoyo de la intendencia para el desarrollo cultural y así poder dar más oportunidades a quien desee ser actor, Ricardo agrega que en La Casa de Auxilio, en UNLAM, en La Casa de la Cultura del centro y en Teatro Esloveno se dan obras que no son profesionales y se cobra una entrada simbólica. “Actué allí, hay lugares a los que se puede ir. Antes de comenzar con esto, imaginé que no había muchos lugares independientes a los que podía ir, yo creía que solo estaban los grandes teatros, hay mucha movida teatral y me fue fácil desarrollarme”.

-¿Cuándo eran chicos su familia consumía teatro?

Ricardo responde “No, ellos para nada. Cuando yo era chico hace 67 años, las obras de teatro las transmitían por la radio Porteña y por un problema de salud estuve 1 año sin caminar con un yeso entonces todas las noches escuchaba las obras de teatro, muchas las repetían y yo las volvía a escuchar y yo pienso que eso me marcó y me dejó el grotesco, lo que más me gusta hacer.”

Y Santiago dice lo contrario “Si, era muy común que vayamos al teatro por mí, mi representante siempre nos invitaba a ver obras desde los 8 hasta los 15 años íbamos siempre, después vino la pandemia y estuvimos 2 años sin ir hasta el mes pasado que pudimos volver”.

Ricardo expresa que el teatro le hizo vivir experiencias maravillosas que atesora y que fue una de las mejores cosas que le pudo pasar “no sé qué hubiera hecho estos 10 años si no hubiera tenido un texto de teatro en la mano, seguro tendría que haber ido al psicólogo” y Santiago tenía muchas ganas de decir que si el teatro es lo que les gusta le “metan garra” y se enfoquen completamente “todo el que pueda meterle onda lo va a lograr”.

Por Ángeles Delfina Herrera 

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