Una de las principales demandas por parte del colectivo feminista es la “reforma judicial feminista”. Una propuesta, que nos invita a cuestionarnos aspectos culturales de carácter patriarcal, que se presentan en nuestra vida cotidiana , y están totalmente naturalizados e incorporados por parte de la sociedad. Quienes trabajan en la agenda de derechos de mujeres y disidencias, toman la reforma judicial feminista, como un tema principal en la agenda de debates y proyectos pendientes.

Nelly Minyersky, abogada, docente e integrante histórica de la Campaña Nacional por el Aborto Legal. Añadió que “la justicia feminista significa que contemple a las mujeres en plena igualdad de derechos”, y sostuvo: “es un camino sumamente largo, hay cosas que hay que implementar ya y que ya existen, no necesitamos nuevas leyes, hay muchos instrumentos como pactos de derechos humanos, leyes, la constitución”.
La reforma judicial feminista y la violencia de género
Minyersky afirmó en cuanto la temática de violencia que “no se trata sólo de controlar agresores sino de fortalecer la capacidad de las personas agredidas para que puedan ejercer sus derechos. Agregó que “mientras sigamos transitando el camino de pura medida cautelar sin pensar en términos de acompañamiento efectivo a las víctimas no vamos a tener resultados claros”.
Por otro lado, Marisa Herrera, abogada e investigadora del Conicet. Sostuvo que como sociedad “debemos pensar estrategias donde los procesos judiciales tengan una perspectiva de género, que implique por ejemplo una agencia de acompañamiento, porque muchas veces no se pueden sostener las denuncias porque muchas veces las mujeres no tienen las herramientas de enfrentar todo el proceso judicial”.
La reforma plantea como idea central transformar el sistema jurídico para que, desde una perspectiva de género, garantice igualdad de posibilidades a todos y todas.