Argentina siempre ha tenido una relación volátil con el Fondo Monetario Internacional, debido en parte a su economía cambiante. La deuda que se pagó en el 2006 fue la prueba viviente de ello. El país, situado en un contexto de feroz negociación con el FMI y con acreedores, venía sufriendo las terribles consecuencias dejadas por la crisis del 2001. Sin embargo, la cancelación del monto de 9530 millones de dólares por anticipado viabilizó la posibilidad de negociación y la salida de default. deuda fmi
El pago de ésta se realizó por medio de las reservas bancarias, disposición que, aunque fue polémica, logró el objetivo. Por medio de este, en 2006 se tenía como meta principal una independencia económica del fondo. Este hecho coyuntural, que fue seguido y monitoreado por periódicos de todo el mundo, constituyó un hito histórico en la República. Del mismo modo, años más tarde se anunciaría la intención de negociar la deuda contraída con el Club de París. Esta última, de 6.700 millones de dólares.
La deuda, que venía amplificándose desde la dictadura de 1976, estuvo marcada fuertemente por las políticas neoliberales de aquel momento. Otras consecuencias de este régimen impuesto fueron la suba de la inflación, el aumento de la pobreza y el desempleo. Todo este manejo de capitales fue parte de un contexto de Guerra Fría, donde la aparición del endeudamiento era común para los países latinoamericanos.
La nación había estado desde entonces en constante jaque por las consecuencias de un modelo económico con altos costos sociales. A su vez complejizaba el panorama la consecuente hiperinflación que marcó años más tarde el gobierno del radical Raúl Alfonsín hasta el megacanje realizado por la presidencia de Carlos Menem.

La inestable situación económica fue controlada por las políticas del ministro de economía, Roberto Lavagna. Entre otras medidas, desarticuló el impopular “corralito” impuesto y sentó las bases para el canje de la deuda. El político, que también trabajó en conjunto con el expresidente Duhalde, previamente en 2003 había propuesto reestructurar la deuda.
Luego de su renuncia a fines de 2005, la tramitación de la deuda paso a manos de Felisa Miceli, cuya intervención fue fundamental para finalizar la transacción. El anuncio del hecho fue realizado por la ministra en conjunto con Martin Redrado, presidente del Banco Central por aquel entonces.

Este sería el primer paso para el distanciamiento por parte del gobierno del organismo. Asimismo, tras el pago realizado al FMI, se continuarían con las negociaciones con los distintos acreedores y las políticas económicas.
Escrito por Paula Belloni
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