En este tiempo de pandemia muchas fueron las preguntas dirigidas a la institución escuela. Haciéndose presentes las voces que sentenciaban la ausencia del aprendizaje desde la virtualidad. Pasaron varios meses donde la construcción del entramado relacional del sistema educativo, mutó.
A lo largo de décadas en la historia de nuestro país, el paso por la escuela aseguraba para el conjunto de los habitantes una formación compartida, el encuentro en lo común, alejándose de circuitos sectarios de escolarización o de diferenciación de clases.
Lo cotidiano se empastó en un collage de cuadernos, tareas impresas, ollas, video llamadas, mails, tiempos en las plataformas, juguetes, horarios laborables. Es decir, el proyecto familiar que estaba pensado desde diferentes espacios, se unificó. Todo se reunió en una realidad de cuatro paredes, donde las miradas se encontraban en un desconcierto.

Se multiplicaron las consultas dentro de espacios clínicos y académicos sobre el papel de mediadores escolares que empezaron a tener las familias. Es decir, aprender en relación con otros y en la representación de estos y sus acciones, se experimenta a lo largo de toda nuestra vida. Esto se logra con diferentes resultados, permitiendo determinados saberes, entonces porque dejar solamente en las aulas el enseñar y aprender.
El sistema educativo ha tenido que enfrentar un gran desafío didáctico y de recursos socioeconómicos en tiempos de pandemia. Definir e instalar un trabajo que posibilite el acceso a todos los estudiantes de un aprendizaje significativo, preservar la continuidad de la experiencia escolar, identificando prioridades y estableciendo criterios que permitan enriquecer la tarea pedagógica lo cual no fue, ni es sencillo.
Son muchas las experiencias educativas a lo largo de nuestro país un ejemplo interesante se dio en el mes de octubre en La Matanza. Instituciones educativas presentaron sus producciones sobre lo trabajado en ciencia y tecnología durante el aislamiento, permitiendo enlazar saberes que generaron una construcción colectiva.
Por lo tanto, falta mucho camino por recorrer en el sistema educativo en general y en las escuelas de La Matanza puntualmente, también. Temas como conceptos valorativos, instancias evaluativas, ciclos escolares, tiempos y miradas ideológicas que son parte de la próxima página de este libro que comenzó a escribirse allá lejos en el mes de marzo.
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Escrito por Lic. en Pedagogía y docente Verónica Posse