Así lo anunció Epic Games en un comunicado, siendo la fecha final de juego el 15/11/2021. De esta forma, es como la compañía pierde un importante mercado de ventas como a su vez los usuarios un buen producto. Además, a partir del primero de noviembre, se impedirán los registros de nuevas cuentas, como también la descarga dentro de las tiendas online.
Dentro de la página asiática donde fue emitido este mensaje, no se encuentran más explicaciones al porqué de esta decisión. Lo más probable es que pocas respuestas se obtengan y todo quede en especulaciones. Aunque, hay más de 1 motivo que fundamente este cierre de un momento para otro, en un país tan importante.
Lo importante aquí, es entender cómo se maneja China con los videojuegos en general y con los niños. Tiene, a nivel país, políticas que obligan a los desarrolladores a modificar todo lo que tenían hecho para poder pasar la frontera. Puede parecer muy exagerado, pero esto ocurre hace años y más con las películas. Estas fueron las primeras en adecuarse a las exigencias del pueblo como de los gobiernos.

Algo más para agregar es que Fortnite no es el mismo que conocemos en esta parte del mundo. Tanto visual como en el gameplay. En primer lugar, hay muchos elementos visuales los cuales están prohibidos. El caso más notorio es el de las calaveras. Provocando que muchas skins sean rediseñadas para este país. Incluso picos y paracaídas sufrieron modificaciones para poder ser aceptados.
En segundo lugar, se encuentran las restricciones con los más pequeños de las casas. Hace poco el presidente Xi Jinping, aprobó una ley en la que prohíbe a los niños jugar más de una hora y media a la semana. Durante los fines de semana, solo se pueden 3 horas. El uso excesivo de la pantalla puede provocar severas multas a los padres.

Una empresa como lo es Epic siempre buscará ganar dinero, por lo que, desde una mirada económica, es entendible que le den de baja a los servidores. Pero eso no quita el hecho de que en mi opinión China se sobrepase con las medidas. Su búsqueda por el control de lo que sus habitantes hacen o consumen, es peligroso. Tanto así, que los puede hacer perder importantes mercados dentro de ellos.