Llueva o truene, en la navidad de los argentinos siempre se come pan dulce. ¿Qué pasa? ¿Sólo nos lo permiten una vez al año? La historia de este panificado clásico viene de Europa. El primer con el que lo conocimos como argentinos, fue Panettone. Corría el año 1919 y el empresario de Milán, Angelo Motta, lanzó este panificado dulce de manera a todo el mundo. Sin saber que tendría tal éxito, que se convertiría en una de los platillos más relacionados a la Navidad.
Algunos años después, en la década del ’50, un emprendedor italiano decidió fundar una pequeña empresa en Brasil. La misma creció de tal manera, que hoy por hoy fabrica más de 200.00 toneladas de panes dulces al año. La fábrica, fue bautizada como Bauducco y envió de manera masiva durante los últimos años, seis variedades distintas de este panificado. Tomó mayor relevancia en la mesa navideña cuando los empresarios de Milán, empezaron a regalarlo a sus empleados cuando llegaba diciembre.
El origen más aceptado por la comunidad argentina, data del siglo XVI y transcurre en Europa. Trata de un noble llamado Ughetto Atellan i de Futi y una joven plebeya, hija de un pastelero de Milán. En esa época estaba mal visto que un miembro de la realeza esté interesado en una jóven de pueblo, pero de todas maneras, Ughetto se enamoró completamente de esa mujer. Él sabía que sus opciones eran pocas y su amor iba a ser muy dificíl de llevar en una sociedad que no aceptaría esa clase de relación. Por lo tanto, para acercarse a ella, se hizo pasar por un aprendiz de pastelero y usó el nombre falso Antonio.

El afecto que sentía por la doncella, lo mantenía aprendiendo constantemente para mantenerse cerca. Al cabo de un tiempo, Ughetto se sorprendió de su habilidad en la cocina, realmente tenía talento para la pastelería. Un buen día, mientras pensaba en su amada, inventó un pan muy azucarado, que contenía frutas abrillantadas y un fuerte aroma a frutas cítricas.
El perfume de este nuevo panificado sedujo a todos en el pueblo. Al poco tiempo, todos los milaneses conocían el invento del aprendiz, que se hizo un éxito por su exquisito sabor. Comenzaron a llamarlo “Pane di Toni” (El pan de Toni). La leyenda dice que de allí viene su primer nombre y que el dulzor del mismo fue inspirado en el afecto que sentía Ughetto por la plebeya.

La historia romántica tiene algunos rasgos reales, ya que los historiadores afirman que en esa época y en ese lugar, las personas comían un postre similar al pan dulce que comemos hoy por hoy.
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