Las infecciones de transmisión sexual (ITS) están en aumento en la Argentina, según las cifras oficiales. Uno de los indicadores más visibles de esta tendencia es la sífilis, cuyos casos notificados crecieron de manera sostenida durante los últimos años y alcanzaron en 2025 una cifra de 55.183 registros.
De acuerdo con el Boletín Epidemiológico Nacional, en 2022 se notificaron 26.647 casos de sífilis en la población general. En 2023, la cifra ascendió a 32.293 y en 2024 llegó a 36.917. Para 2025, se registraron 55.183 casos, un número que representa un aumento del 71% respecto del valor mediano del período 2020–2024.
La evolución de los registros permite observar una tendencia ascendente. Entre 2022 y 2023, por ejemplo, los casos pasaron de 26.647 a 32.293. El Boletín Epidemiológico Nacional señaló además que la tasa de notificación pasó de 57,6 casos cada 100.000 habitantes en 2022 a 69,2 en 2023. En 2024, con 36.917 casos notificados, la tasa global llegó a 93 casos cada 100.000 habitantes.
El comportamiento de la sífilis se inscribe en un escenario internacional en el que las infecciones de transmisión sexual continúan representando un problema de salud. La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que cada día más de un millón de personas de entre 15 y 49 años contraen una ITS curable. Según las estimaciones difundidas por el organismo, en 2020 se produjeron 374 millones de nuevas infecciones por clamidiosis, gonorrea, sífilis y tricomoniasis.
La OMS también había estimado anteriormente más de 376 millones de nuevos casos anuales de estas cuatro infecciones: clamidia, gonorrea, tricomoniasis y sífilis. La cifra permite dimensionar el alcance mundial de las ITS y el desafío que representan las estrategias de prevención, diagnóstico y tratamiento.
En este contexto, el uso del preservativo aparece como una de las principales herramientas para prevenir las infecciones de transmisión sexual. La OMS señala que el uso correcto y sistemático del preservativo contribuye a prevenir las ITS y que una parte importante de estas infecciones puede evitarse mediante prácticas sexuales protegidas.
En la Argentina, un relevamiento realizado por AIDS Healthcare Foundation (AHF) mostró que apenas el 14,5% de las personas consultadas utilizaba preservativo en todas sus relaciones sexuales, mientras que el 65% lo hacía solo algunas veces y el 20,5% nunca. El estudio fue realizado en 2017 sobre personas que se acercaron a realizarse testeos de VIH.
Los datos de ese relevamiento permiten observar una baja frecuencia en el uso sistemático del preservativo. Al mismo tiempo, AHF ha señalado la relación entre las relaciones sexuales sin protección y la transmisión del VIH. Según datos citados por la organización, más del 98% de las infecciones por VIH en la Argentina se producen por relaciones sexuales sin protección.
La situación argentina forma parte de un escenario internacional en el que las ITS continúan teniendo una importante circulación. La OMS sostiene que la mayoría de las ITS curables pueden no presentar síntomas, lo que puede dificultar su detección y favorecer su transmisión.
Entre las cuatro principales ITS curables se encuentran la sífilis, la gonorrea, la clamidiosis y la tricomoniasis. Según el organismo internacional, las infecciones pueden tener consecuencias importantes sobre la salud sexual y reproductiva y, en determinados casos, aumentar el riesgo de adquirir VIH.
En el caso de la Argentina, las cifras de sífilis muestran con claridad la magnitud del incremento. Los 26.647 casos registrados en 2022 se transformaron en 32.293 durante 2023 y en 36.917 durante 2024. En 2025, el número llegó a 55.183, lo que implicó un incremento del 71% respecto del valor mediano correspondiente al período 2020–2024.
La evolución de los casos vuelve a poner en primer plano la situación de las infecciones de transmisión sexual en la Argentina. Los datos oficiales muestran el crecimiento de la sífilis mientras que, a nivel global, la OMS continúa advirtiendo sobre la elevada circulación de ITS. En este escenario, la prevención, el diagnóstico y el tratamiento adquieren un lugar central frente a una tendencia que continúa en aumento.