La patria pide jugar con mejores cartas

¡Buenas tardes a todas, todos, todes y a vos! ¡Buen comienzo de semana! ¡Qué semana la que tuvimos! Dejamos atrás una compleja y polémica. Una semana para reflexionar y tratar de entender el rumbo político. Cristina Fernández

¿Leíste la carta de la vicepresidenta Cristina Fernández? Te la recomiendo. Te hará conocer un resumen, en primera persona, sobre lo que está pasando en el gobierno. Allí, la vice propone una reorganización y relanzamiento del gobierno. Claro, pero… ¿a qué costo?  (pueden insertar el meme)

La recomendación a jefe de gabinete del gobernador tucumano, Juan Manuel Manzur, los cambios de figuritas en los ministerios y la actitud cegadora de la ministra de Género, fueron, entre tantas cosas, los promotores del escenario caótico que hoy presenta la política de género de nuestro país. 

La carta que juega la política Cristina Fernández

“Hoy, releo aquellas líneas de inusitada actualidad en las que también mencionaba que las decisiones en el Poder Ejecutivo argentino siempre las toma el Presidente de la Nación y en las que decía sin eufemismos ni operaciones de prensa en off, que había funcionarios y funcionarias que no funcionaban”, contó Cristina en un fragmento de su publicación.

Asimismo, destacó: “siempre remarqué la falta de efectividad en distintas áreas de gobierno”. Estas menciones destacaron la anticipación de la funcionaria en advertir que algo no iba bien. Sin embargo, también se refirió a la falta de comunicación entre ella y el mandatario. 

Tras la derrota electoral sin precedentes para el peronismo, Cristina le propuso al presidente cambiar el jefe de gabinete por uno más cercano al mandatario: Juan Manuel Manzur. Además, incitó a los dirigentes de los ministerios a presentar la renuncia para la reorganización del gobierno. 

También, tomó las riendas y calificó de “funcionario que no funciona” al vocero presidencial, Juan Pablo Biondi. “Es un raro caso: un vocero presidencial al que nadie le conoce la voz. ¿O tiene alguna otra función que desconocemos? ¿La de hacer operaciones en off por ejemplo? Verdadero misterio”, consideró dejando entrever la acusación de operador mediático. 

La categoría de “funcionario que no funciona” fue tan extensiva que movilizó a todo el gabinete hasta el punto tal de comunicar modificaciones un viernes por la noche. La carta de la vicepresidenta fue de tal importancia que dejó al gobierno entre la espada y la pared. 

El verdadero poder Cristina Fernández

“Sinceramente nefasta”, “sos patética”, “sinceramente, deberías irte vos también”, fueron algunas de las repercusiones que generó la publicación de la carta vía Twitter. Y es que lo que molesta no es la carta, sino el poder de la misma. La verdadera capacidad de generar una reorganización de gobierno y una gran especulación en la ciudadanía. 

“Más allá de las diferencias políticas, las feministas deberíamos aceptar que @CFKArgentina hace política como nos gusta a las mujeres. Dice lo que piensa, no acepta que la ninguneen, pone en valor su peso propio, elige sus batallas. Es disruptivo? Sí, y eso es lo que predicamos”, escribió la diputada nacional por el Frente de Todos, Gabriela Cerruti en su cuenta de Twitter.

Asimismo, la funcionaria reflexionó acerca de un comentario que se despertó en el inconsciente colectivo de algunos lectores machistas. La idea de “los trapitos sucios se lavan en casa”, en referencia a la crítica, entre líneas, de Cristina hacia Alberto, fue una punta de lanza para analizar el conservadurismo de ciertas opiniones:

“Recién hoy caigo en pensar que esa frase encierra todo: nosotras lavamos los trapos sucios en casa para que ellos salgan a mostrarse limpios afuera”, opinó Cerruti. Este mismo asunto es el que incomoda al sector social que entiende que la mujer no puede ni tiene el poder de hacer ciertas cosas. Esta naturalidad, habitus (en palabras de Bourdieu) es la que cae derrumbada cuando una sola palabra de la mandataria pone en evidencia la inestabilidad de Fernández. 

¿Qué pasa en el Gabinete? Cristina Fernández

Ahora sí, pasemos a un tema de suma relevancia para nuestra sección. ¿Quién es Manzur y qué hace en el gobierno? Tal como lo recomendó Cristina, desde el viernes por la noche es el nuevo jefe de gabinete de ministros, es el jefe de todos los ministros del país. 

Entre sus antecedentes se destaca la oposición a la interrupción legal y voluntaria del embarazo. Sí, leíste bien. No sólo se opone a la voluntaria, recientemente sancionada en enero de este año. Sino también a la interrupción legal, establecida en el artículo 86 del código penal. Esta última es la que se accede en casos de violación o de peligro de salud tanto para la persona gestante como el bebé en camino. 

Manzur nació en San Miguel de Tucumán y luego de recibirse de doctor en medicina fue convocado a trabajar en política. Es así como en 2003, el entonces gobernador José Alperovich, lo nombró ministro de salud de Tucumán. Durante su gestión de jactó de haber reducido la mortalidad infantil. Sin embargo, tales números generaron polémica y denuncias de adulteraciones en las estadísticas. 

El dirigente también se autopercibe antifeminista y lo hace saber en su territorio. Los casos de negación a la ILE e IVE se enlistan dejando en evidencia el retraso conservador de sus políticas:

“Belén, presa por un aborto ESPONTÁNEO. Lucía, niña de 11 años a la que el Gobierno provincial la obligaba a parir. Cecilia Ousset, Médica tocoginecóloga denunciada penalmente y perseguida por practicar un aborto a esa niña de 11 años. Paola Tacacho, asesinada después de haber denunciado en la policía tucumana. Fátima Aparicio, víctima de un femicidio, luego de que la policía de Tucumán se negara a tomar su denuncia. Lupe, víctima de abuso, estafa, amenazas por el poder político y la policía, ruega que la saquen de Tucumán mientras corre riesgo su vida”, explayó el movimiento Actrices Argentinas en su cuenta de Instagram declarándose en contra de la designación del nuevo jefe de gabinete. 

¿Dónde está nuestra ministra?

Todo parece indicar que la vida pasa y que los dolores se olvidan fácil. Así fue para la ministra de Mujeres, Género y Diversidad, Elizabet Gómez Alcorta. La misma que en el 2019 denunció al gobernador de Tucumán por incumplir la normativa ILE en la situación de Lucía, violada y obligada a parir por medio de una cesárea (ver tweet).

Se trata de la misma dirigente que ahora tendrá que reportar su actividad al político que denunció y que va en contra con los valores tanto de su ministerio como de su persona. ¿Dónde está la valentía de la mujer que tanto proclama por las redes y medios de comunicación? 

Bueno, vamos a decir que por lo menos tuvo una reunión con el presidente… Por lo menos le manifestó su preocupación… La única ministra que queda en el gabinete, ¿pidió, realmente, por lo que las mujeres reclamamos? 

Analicemos un extracto de su publicación en Instagram: “Conversamos sobre la falta de paridad de género en el Gabinete con especial preocupación. Me aseguró que trabajaremos en conjunto para revertirlo. También me encomendó que hoy mismo avance en la redacción de un decreto que promueva la igualdad de género en las designaciones de funcionarias y funcionarios de los ministerios del Poder Ejecutivo Nacional”.

El mal menor fue encomendar a la ministra de género en la redacción de un decreto para una aparente nueva designación de ministras en cargos que ya fueron actualizados hace tres días. El “trabajo en conjunto” para revertir una preocupación consecuente de una decisión del mandatario suena irrisorio. ¿Qué decreto es capaz de remover a los nuevos ministros, anunciados el viernes y con jura de cargo este lunes? Ojalá me equivoque, pero qué difícil va a ser revertir algo que recién comienza a trazar su camino en contra nuestra y por propia voluntad del presidente. 

El mal necesario 

“Mi gobierno encabezado por @alferdez sancionó la Ley del aborto; el cupo travesti trans y la ley de equidad en medios. Reconoció las tareas de cuidado como aporte jubilatorio; creo el @MinGenerosAR, implementó la Ley Micaela. Cuando algo de eso cambie, vengan a buscarme hermanas”, twitteó el sábado la diputada nacional Gabriela Cerruti. 

Y continuó: “Me parece mal que no haya paridad en el gabinete. Rechazo y me entristece que el nuevo jefe de gabinete sea un antiderechos. Pero elijo resistir o avanzar junto a mis compañeras, según el momento que nos toque, en el único movimiento político que siempre amplía derechos”.

La creencia de que la aceptación de un cuerpo de funcionarios con escasa participación de mujeres y con un jefe de ministros antifeminista como única alternativa a la salida de una crisis es una excusa muy baja. Baja para el nivel que venimos alcanzando y que justamente los describe la propia diputada. Baja para el debate social, cultural y progresista que tenemos en las juventudes. jkBaja para un presidente que aseguró estar contento por “poner fin al patriarcado”. 

Ya lo dijo, hace mucho tiempo, la feminista Simone de Beauvoir: “No olvidéis jamás que bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de las mujeres vuelvan a ser cuestionados. Estos derechos nunca se dan por adquiridos, debéis permanecer vigilantes toda nuestra vida”. 

El costo político de una mala gestión no debería pasar por alto valores constituidos y autoasignados. Creo, desde esta humilde columna de opinión, que las afiliaciones progresistas, diversas y feministas tienen y deben tener el mismo peso que cualquier ideología política o económica. 

Resta esperar los resultados de las designaciones para analizar, finalmente, la aparente gestión que vino a derribar el patriarcado. 

Dejamos buenas ideas para pensar en la semana. Para la próxima, prometemos más. 

¡Gracias por haber llegado hasta acá! Sé que tu tiempo es importante. 

Que tengas una semana diversa, de género feliz y de amor genuino por dar y recibir. Te mando un abrazo.

#GéneroBajoLupa: La columna de Luciana Prachas

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