El caratociclo: Un rápido camino a la inclusión

El exciclista profesional e hijo de inmigrantes, Salvador Caratozzolo, concibió muchos inventos a lo largo de su vida. Su pasión por las bicicletas y su infancia alrededor de ellas le brindaron las herramientas necesarias para sus numerosas creaciones. Pero sin duda, el caratociclo es uno de los más reconocidos, y sin duda, uno de los que se siente más orgulloso. 

El prototipo, elaborado en sus tiempos de ciclista, en un contexto deportivo y en extremo competitivo, buscaba un mayor rendimiento en la parte mecánica para que le sirviera “a todo el mundo y no sea solo algo individual, para uno…”.  Cada pieza del modelo, cada mecanismo interno, está construido con el fin de ser un medio para la inclusión y de aumentar la velocidad hacia límites inimaginados. La unión de estas características es uno de los ejes fundamentales de su desarrollo.

La bicicleta del tipo tándem está ideada con el fin de brindar apoyo a personas con capacidades reducidas, especialmente a no videntes. Además del diseño particular del cuadro, goza de otras cualidades especiales, entre las que se destaca el posibilitar un desplazamiento de cuatro a cinco veces más rápido. Esto es producto de su refinado mecanismo de tracción, que es la parte más meticulosa e innovadora de todo el invento. Ubicado en la rueda motriz (también llamada “tractora”) se vale de la fuerza aplicada por el usuario y la multiplica.

Juntamente con la parte mecánica se suma la aerodinámica. Los cuerpos de los competidores se encuentran más próximos por lo que solo el piloto principal tiene que enfrentarse a la resistencia del viento. Esto facilita el accionar del copiloto, que solo tiene que estar sujetado y pedalear. A diferencia de los rodados convencionales, donde ambos ciclistas deben mantener un equilibrio en sintonía, el que lidera puede manejar “como si estuviera solo”. 

Este modelo, al ser más compacto y maniobrable, no solo permite la correcta inclusión de personas no videntes en las altas carreras de competición, sino que evita los accidentes a largo plazo que ocurren por la falta de equilibrio entre ambos participantes. Por estas y otras razones, también puede ser utilizado tanto por adultos como por niños.

Detrás del caratociclo y la integración

 

Este meticuloso dispositivo ya fue utilizado por Caratozzolo en otros inventos, tanto para la recreación como para el deporte en sí. De hecho, creó una adaptación plausible de ser implementada en sillas de ruedas la cual multiplica su velocidad.  Dicha creación permite la integración de todo tipo de personas en el deporte de competición. 

“Esto genera algo que les da mayor independencia, y para ellos es muy importante porque la adversidad, la discapacidad no discrimina”, sentencia el exciclista. “Si le toca alguien con plata, tiene a alguien que lo lleve o lo traiga. Pero el que no, no tiene medios para moverse”.

Con esta adaptación, cuenta el inventor, es posible desplazarse como alguien que va en bicicleta a unos “diez, quince kilómetros por hora”. El usuario puede moverse a donde quiera con su silla de ruedas, lo cual le da más libertad, más independencia, confianza y valor. 

Los primeros prototipos del caratociclo se hicieron exclusivamente de forma artesanal con piezas recicladas debido al costo y con ayuda de los trabajadores del barrio. Estos le brindaron al inventor las herramientas necesarias, aunque la mayoría de las veces “no entendían lo que estaba haciendo”. “Me duele tener algo en la mano y no poder dárselo al que lo necesita. Porque hay una mediocridad, un egoísmo, un algo en el que tiene el poder de decisión y no tiene la visión para darse cuenta de lo que le están presentando, lo que le están brindando. Que no es para uno, es para todos”, reflexiona el exatleta. “Cuando el sol sale, sale para todos. Porque si alguien se pudiera guardar el sol para sí, ¿sabes hace cuánto viviríamos en la oscuridad?”.

Salvador ya ha exhibido sus inventos en distintos eventos de gran calibre alrededor de la Argentina. Entre estos, en la Feria Innovar, donde en el 2019 recibió un reconocimiento especial por su trayectoria y su concurrencia indiscutible en todas las ediciones de esta. También estuvo presente en la Cumbre de Discapacidad en Tecnópolis en aquel mismo año, y patentó sus inventos en otros países, como Rusia, India y China. Es socio fundador de la Asociación Argentina de Inventores, fundada en noviembre de 1990. La Asociación es una entidad sin fines de lucro que se dedica a brindar apoyo a proyectistas independientes para la futura ejecución de sus planes.

Escrito por Paula Belloni
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