

En una decisión que reaviva uno de los episodios más estremecedores de la última dictadura militar, el juez federal Daniel Rafecas dispuso el procesamiento de Guillermo Federico Rivarola, quien fue juez federal durante el gobierno de Jorge Rafael Videla. La resolución también alcanza a tres exagentes del Servicio Penitenciario Federal (SPF). La causa investiga su rol en el encubrimiento de la Masacre del Pabellón Séptimo, ocurrida en la cárcel de Devoto en marzo de 1978.
El caso vuelve a tomar relevancia pública no solo por el avance judicial, sino también porque la masacre es la misma a la que hace referencia El Indio Solari en una de sus canciones, lo que la mantuvo presente en la memoria cultural durante décadas. Para el contexto del SEO, la búsqueda sobre “Masacre del Pabellón Séptimo”, “Guillermo Rivarola procesado” y “Devoto 1978” impulsa nuevamente el interés sobre este episodio.
La Masacre del Pabellón Séptimo ocurrió dentro del penal de Villa Devoto durante la madrugada del 14 de marzo de 1978. Según la investigación, 65 personas murieron como consecuencia de la represión del Servicio Penitenciario Federal, mientras que más de 150 detenidos sufrieron tormentos.
Durante años, el relato oficial sostuvo que se había tratado de un motín, pero los testimonios de sobrevivientes y las reconstrucciones judiciales desmintieron esa versión: la represión estatal fue desproporcionada, letal y encubierta.
En ese contexto, la figura de Guillermo Federico Rivarola aparece en el expediente por su actuación como juez federal. De acuerdo con la causa, Rivarola escuchó el relato de dos sobrevivientes sobre lo sucedido aquella noche, pero no tomó ninguna medida para investigar, denunciar o detener la violencia estatal. La justicia sostiene que esa omisión constituyó un encubrimiento.
El procesamiento dictado por Rafecas describe que, pese a tener conocimiento directo de los hechos, el entonces magistrado no avanzó en la reconstrucción de lo ocurrido ni en la preservación de pruebas. Ese silencio judicial permitió que la versión oficial se mantuviera durante años y que los responsables permanecieran fuera del alcance de la justicia.
La decisión de Rafecas constituye un nuevo paso en el proceso de revisión histórica y judicial sobre crímenes cometidos durante la dictadura. El procesamiento de Rivarola y de los tres exagentes del SPF se suma a una serie de fallos que, en los últimos años, reconocieron la Masacre del Pabellón Séptimo como un hecho encuadrado en el terrorismo de Estado.
Para la justicia, el tratamiento del caso se inscribe en la doctrina de delitos de lesa humanidad, que son imprescriptibles. Este criterio permitió reactivar investigaciones que habían quedado paralizadas o que nunca habían avanzado.
Más allá del terreno judicial, la Masacre del Pabellón Séptimo también tuvo una repercusión cultural profunda. El Indio Solari menciona este episodio en una de sus canciones, incorporándolo al imaginario colectivo y manteniendo vivo su recuerdo en nuevas generaciones.
El avance de la causa y el procesamiento de Rivarola reponen la importancia de reconstruir lo sucedido con rigor judicial y con memoria histórica. El fallo busca esclarecer responsabilidades y ofrecer una respuesta a un reclamo que los sobrevivientes sostienen desde hace más de cuatro décadas.
Con esta nueva resolución, la Masacre del Pabellón Séptimo vuelve a ocupar un lugar central en el debate público y en las búsquedas informativas, impulsando una revisión más amplia sobre el rol de funcionarios y agentes estatales durante la dictadura.