A momentos nada más, del Día Latinoamericano de Prevención de Quemaduras, desde la Fundación Benaim advierten que “la transgresión” sigue siendo “el principal factor de riesgo”. Lesiones que afectan a unas 200.000 personas anualmente en la Argentina. La mitad de ellas en edad infantil y que se intensifican a partir de la primavera y verano. Esto con la exposición al sol para lograr una piel bronceada y el uso de pirotecnia. quemaduras Argentina
“En esta época del año resulta imprescindible intensificar campañas de prevención de quemaduras: desafortunadamente a las causas comunes se agregan la mala exposición a los rayos solares. Además, en poco tiempo, al llegar las fiestas, el mal uso de la pirotecnia”, explica Alberto Bolgiani. Bolgiani es presidente de la Fundación Benaim, una institución especializada en la prevención y tratamiento de las quemaduras.
Para Bolgiani, el punto más importante de las campañas de prevención es “operar contra la tendencia a la transgresión”.
También, se acercan los meses de calor, deben agregarse las quemaduras producidas por la exposición a los rayos solares. Exposiciones sin protección, y llegados a fin de año, las ocasionadas por el mal uso de pirotecnia.“La piel consta de dos capas: la epidermis, superficial. Está formada por varios estratos superpuestos, y que mientras está sana (sin lesiones) protege al cuerpo de infecciones y bacterias. Por debajo de ella se encuentra la dermis. La misma contribuye a mantener a la epidermis en buenas condiciones. Así, permitiéndole regenerar sus células cuando agresiones leves las lesionan o destruyen”, explicó Bolgiani.
La gravedad de las quemaduras estará determinada por la relación entre su extensión y la profundidad de la misma. Es decir, primer grado las más superficiales, segundo grado, y tercer grado las más profundas.
Con más de 40 años de trayectoria, la Fundación del Quemado Fortunato Benaim es pionera en el desarrollo de la atención del paciente quemado en Latinoamérica. Así, con la instalación en la década del ’80 del primer banco de piel; del laboratorio de cultivo de células epiteliales en los ’90. Además, de la creación de un centro de excelencia para la asistencia de pacientes quemados en el Hospital Alemán de Buenos Aires a comienzos del siglo XXI.