Radiografía de la mora en Argentina: 5.86 millones de personas tienen deudas atrasadas, según un análisis
Un trabajo realizado por el analista Mati Fernández sobre la Central de Deudores del Banco Central muestra que los bancos concentran la mayor parte del dinero en mora, mientras que fintechs y prestamistas no bancarios reúnen una mayor cantidad de personas con atrasos.
Buenos Aires, 24 de agosto (NA) – Un trabajo realizado por el analista Mati Fernández muestra una radiografía de la mora en la Argentina: 5,86 millones de personas físicas registraban deudas atrasadas en junio de 2026, equivalentes al 27,1% de los deudores relevados, mientras que la morosidad alcanzaba el 15,5% del monto total adeudado.
El análisis fue elaborado a partir de los microdatos de la Central de Deudores del Banco Central, correspondientes a junio, y del panel de los últimos 24 meses, cruzados con información del padrón de ARCA.
La Central de Deudores es una base de datos en la que las entidades financieras y otros proveedores de crédito informan al Banco Central las financiaciones correspondientes a cada persona durante los últimos 24 meses. Allí se incluyen, entre otros datos, créditos personales y prendarios, saldos de tarjetas de crédito y préstamos hipotecarios.
Los datos muestran una fuerte diferencia entre la cantidad de morosos y el volumen de dinero comprometido. El 17% de las personas con atrasos debe menos de $100.000 y casi el 40% menos de $400.000. En cambio, el 14,5% de los morosos con mayores obligaciones concentra el 73% del monto total en mora.
Los bancos tradicionales concentran alrededor del 65% del dinero en mora. Las entidades privadas explican el 45% del monto y el 27% de las personas, con una mediana de deuda atrasada de $1.458.000, mientras que los bancos públicos representan otro 20% del volumen.
La situación es diferente cuando se mide la cantidad de personas. Mercado Libre/Mercado Pago concentra el 19% de los morosos, pero apenas el 2,9% del monto, con una mediana de deuda en mora de $116.000.
Fernández atribuyó ese comportamiento a la fuerte expansión de la inclusión financiera y al otorgamiento de créditos de montos relativamente bajos, por lo que consideró que la compañía no aparece como la principal responsable del volumen de deuda impaga.
Por su parte, el segmento denominado “crédito rápido no bancario”, que comprende firmas como Credicuotas, Moni, Waynicoin y Mins, reúne al 22,6% de las personas en mora y el 7,7% del monto. La mediana de deuda ronda los $500.000 y la tasa promedio de mora alcanza el 52%, con niveles superiores en algunas entidades.
Las tarjetas no bancarias, casas de electrodomésticos y supermercados concentran, en conjunto, alrededor del 35% de las personas con atrasos y el 14% del volumen adeudado. Además, el 17,8% de los morosos ya figura en carteras de recupero.
De esta manera, el análisis muestra una diferencia entre los segmentos según se observe la cantidad de personas que tienen atrasos o el volumen de dinero involucrado. Mientras los bancos concentran una proporción mayor del dinero en mora, las entidades no bancarias reúnen una cantidad significativa de personas con deudas atrasadas.
Uno de los datos que más se destaca en la radiografía corresponde a los jóvenes de entre 18 y 25 años. La cantidad de deudores de esa franja aumentó 38%, pero su tasa de mora pasó del 24,7% al 40,8%, con una mediana de deuda atrasada de $282.000.
El estudio también señala que el endeudamiento no está extendido entre una gran cantidad de acreedores: el 50% de los deudores mantiene obligaciones con una sola entidad y el 90% con un máximo de tres.
Fernández no encontró una correlación directa clara entre los niveles de mora y variables como pobreza o desempleo. El análisis identifica, en cambio, una mayor relación con el peso de los créditos otorgados por entidades no bancarias y con el deterioro del poder adquisitivo.
Otro indicador es la caída en el ingreso de nuevos deudores al sistema: las entradas mensuales bajaron de alrededor de 840.000 a 542.000 personas, mientras las salidas de personas al día permanecieron relativamente estables en torno a 450.000.
El analista también puso el foco en la carga impositiva sobre el crédito, que incluye IVA sobre intereses, Ingresos Brutos, impuesto al cheque, sellos y tasas municipales, y señaló que distintas estimaciones ubican su incidencia entre una cuarta parte y más del 40% del costo financiero.
Como conclusión, Fernández planteó que el deterioro de la mora estaría asociado a una combinación de expansión del crédito, pérdida del poder adquisitivo y políticas de riesgo más laxas en algunos segmentos no bancarios. Entre sus propuestas mencionó mayores controles sobre los créditos rápidos y tarjetas no bancarias, una reducción de los impuestos que encarecen el financiamiento y especial atención sobre el endeudamiento de los jóvenes.
El autor aclaró que se trata de un análisis independiente realizado sobre datos primarios y que los cruces pueden contener errores, por lo que los resultados deben considerarse con esa salvedad.