Ya sea por practicidad, por comodidad, por cuestiones económicas o porque triunfa el “boca en boca”, muchas personas hoy en día deciden imponerse ellos mismos dietas “milagrosas” sin asesorarse primero ante un profesional de la salud. ¿Es eso recomendable o puede traer consecuencias no deseadas?
No hay dudas de que la alimentación y la nutrición se han vuelto importante en la sociedad contemporánea, o al menos están mucho más presentes en la vida de cada uno. En la actualidad la mayoría de las personas pone más conciencia sobre el cuidado que tiene a la hora de comer y sobre qué alimentos puede consumir.
Sin embargo el deseo a veces que tenemos de querer mejorar nuestra alimentación le puede jugar en contra a nuestro organismo. Muchos de nosotros cometemos el error de no conocer la diferencia entre “comer saludable” y “estar a dieta”. No siempre significan lo mismo.
En muchas situaciones, un régimen alimenticio inadecuado puede traer consecuencias no deseadas para el cuerpo. Aun más en casos de autoimponerse una dieta extrema, sin darnos cuenta del peligro que puede causar para nuestra salud.
O al menos así lo dejan en claro los expertos de esta profesión. Los nutricionistas, principalmente, siempre recomiendan que cualquier dieta que llevemos adelante, sea guiada y supervisada por profesionales. Y ni mencionar si se trata de una dieta extrema.
En este marco, debemos saber que mayormente en estas situaciones inevitablemente nos dirigen a un nivel de peligro que puede perjudicar nuestra salud. Sobre todo cuando una persona cae en un trastorno de alimentación.
A partir de allí, puede producir cambios nocivos o hasta causar problemas serios que conducen a enfermedades, tanto a nivel psicológico, como físico. Por todo esto, las dietas autoimpuestas pueden derivar en consecuencias negativas para las personas.
Una de las enfermedades más conocidas que puede presentarse a la hora de una deficiencia nutricional es la anemia, provocada por un bajo nivel de hierro en sangre. También puede ocurrir un deterioro de la estructura de nuestro cuerpo, con lo que perdamos fuerza en los huesos, así como daños cardíacos. Debido a esto se puede sufrir además una pérdida de masa muscular.
Junto a la anemia existe otra gran variedad de enfermedades que derivan en este tipo de situación. Por lo tanto vale destacar que enumeramos una lista de posibles casos que pueden ocurrir. Sin embargo, es evidente que cuando perdemos peso rápidamente, nuestra tasa metabólica también disminuye. Y eso sin dudas, trae consecuencias.
Es importante dejar en claro que acercarse cuanto antes a un profesional como un nutricionista sería la mejor opción posible para evitar mayores problemas. Y así, de esta manera anticiparse a la ansiedad de querer cuidarse. Es la receta para no salir perjudicados gravemente.
Asimismo, siempre se sugiere tener una consulta mucho antes de que la persona decida vivir de una manera más saludable. No podemos actuar por nosotros mismos y poner en riesgo nuestro cuerpo. Eso si queremos optar por una vida controlada y más segura.
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