

Una vez más, el Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) encendió las alarmas por el aumento de los casos de sífilis en Argentina, incluida la sífilis congénita. El crecimiento de la enfermedad se mantiene de manera sostenida y afecta especialmente a adolescentes y personas jóvenes.
Los registros oficiales muestran que 2025 cerró con 46.779 casos de sífilis en el país, la cifra más alta desde el inicio de la vigilancia epidemiológica nacional. El número representa además un aumento del 75,6% respecto de 2022. Según el Ministerio de Salud, la tendencia ascendente se viene observando desde hace años y volvió a acelerarse después de la caída en las notificaciones registrada durante 2020 y 2021 por el impacto de la pandemia en el sistema sanitario.
La situación continuó durante 2026. A mediados de julio, las provincias habían notificado al sistema de vigilancia sanitaria 26.873 casos confirmados en la población general, casi el doble de los registrados durante el mismo período de los tres años anteriores. El acumulado del año, además, supera la media de los años previos.
La evolución de los casos permite observar un incremento sostenido de esta infección de transmisión sexual en Argentina. De acuerdo con la información oficial, desde 2011 existe una tendencia creciente en las notificaciones, que se aceleró a partir de 2015. En 2023 se superaron por primera vez los 30.000 casos anuales y en 2025 se alcanzó el valor más alto registrado hasta ese momento.
El Ministerio de Salud señala que el incremento responde tanto a una mayor circulación de la enfermedad como al fortalecimiento de las estrategias de vigilancia. La incorporación de nuevos efectores al proceso de notificación, la capacitación de los equipos sanitarios y la descentralización del diagnóstico mediante pruebas rápidas permitieron detectar casos que anteriormente podían no ser registrados.
La comparación con 2022 resulta particularmente significativa. Ese año, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) informó que los nuevos casos de sífilis entre adultos de 15 a 49 años habían aumentado alrededor de un 30% respecto de 2020 en las Américas. La estimación para 2022 alcanzaba aproximadamente 3,36 millones de nuevos casos en la región, dentro de un total mundial de alrededor de 8 millones.
La tendencia regional tampoco se detuvo. La OPS informó posteriormente que los casos de sífilis en adultos aumentaron otro 10% entre 2022 y 2024, hasta alcanzar unos 3,4 millones de casos. Además, sus estimaciones actualizadas para 2024 calculan 4,2 millones de nuevos casos de sífilis en las Américas, 500.000 más que en 2022.
El aumento de la enfermedad también alcanza a la sífilis congénita, que ocurre cuando la infección se transmite de la persona gestante al bebé. La OPS considera este aspecto uno de los principales desafíos dentro de la respuesta regional contra la enfermedad.
Según datos de la organización, en 2022 hubo alrededor de 183.000 embarazadas con sífilis y 68.000 casos de sífilis congénita en las Américas. La transmisión durante el embarazo puede prevenirse mediante el diagnóstico y tratamiento oportunos.
La sífilis es una infección de transmisión sexual causada por la bacteria Treponema pallidum. Se transmite principalmente mediante contacto sexual sin protección y, en menor medida, de madre a hijo. La enfermedad es especialmente contagiosa durante sus primeras etapas y puede generar complicaciones graves cuando no se diagnostica y trata a tiempo.
El aumento sostenido de los casos vuelve a poner el foco en una infección que es prevenible y curable. La OPS destaca que la realización de pruebas y el tratamiento oportuno resultan fundamentales para reducir la transmisión. En la mayoría de los casos, la sífilis puede curarse con antibióticos, principalmente penicilina.
Así, mientras Argentina registra su máximo histórico de casos notificados y el acumulado de 2026 continúa por encima de los valores de referencia de años anteriores, la evolución de la sífilis vuelve a representar un desafío epidemiológico, especialmente entre las generaciones más jóvenes y frente al riesgo de transmisión durante el embarazo.