Vida, música y estilo de un gentleman elegantemente anti-rockstar. La noticia la dio a conocer el representante de la banda mediante un comunicado de instagram. Paul Mccarnetney subió un video a sus redes dando el pésame a la familia y colegas del músico, y Elton John se sumó a la larga fila de artistas en postear sus condolencias. Fue un día crucial para el mundo de la música, falleció el baterista más grande de todos los tiempos: Charlie Watts.

Desde sus comienzos, que precisamente no fueron en los Rolling Stones, su estilo se vio marcado por su afición al jazz. Previamente a entrar a la banda, Watts era el distinto: vestía de saco y corbata y generaba sus propios ingresos por tocar en bares londinenses de R & B (Rhythm and Blues). Fue así que, mientras los Stones empezaban su carrera, Charlie ya tenía un pequeño recorrido hecho, y aunque no gozaba del rock and roll, hubo algo que le cautivó del espíritu de ese grupo. Decidió unirse, y el resto fue historia. Cincuenta y ocho años, casi ininterrumpidos, bastaron para ser parte de una de las mejores bandas inglesas.
Fue joven en la década de los 60 ‘s. Era un mundo convulsionado por guerras, libertad sexual, drogas y hippies. También vivió una juventud rebelde y desafiante, que pedía a gritos independencia. Sin embargo, el Stone más sobrio, eligió su propio camino más allá de las exigencias del medio, la fama y el ego. Se corrió a un costado, mejor dicho, se quedó atrás; con su batería, mientras dejaba pasar los escándalos de sus compañeros de grupo. De esta manera consolidó un estilo simple, pero sofisticado, con códigos de vestimenta inamovible.

Tanto es así que se vistió en el imperio de la sastrería, Savile Row, firma que contiene el adn británico y que Watts adoptó eternamente.