La verdad sobre la llegada a la luna: ¿de dónde surge la conspiración?

La llegada a la Luna el 20 de julio de 1969 maravilló a la humanidad, pero algunos creen que se trató de un fraude grabado en un estudio. ¿Es verdad?

Escrito por: Manuel Molinuevo | Publicado: 6 de Mayo de 2022

Llegada Luna Conspiración

En una entrevista para el programa No es tan tarde, el actor Gastón Pauls se permitió descreer de la llegada del hombre a la Luna, como lo sostiene una muy difundida teoría tachada como conspiración. Declaró que, basado en lo que se puede ver en los videos del alunizaje, “no llegó nadie a la Luna”. Además, agregó: “no mientan más, no llegó nadie, era una pelea de la Guerra Fría y terminó ahí”.

Las teorías conspirativas pueden ser hilarantes, estrambóticas, inquietantes y, a veces, creíbles. Circulan libremente llamando la atención, generando discusiones y haciéndose más populares. Suelen ir en contra de lo ya establecido o probado y aportan otra perspectiva de los hechos. Reúnen una serie de observaciones acerca de un tema y forman con ellas un conjunto de argumentos que parecen veraces.

La idea de que la misión espacial Apolo 11 fue una farsa comenzó el día en que ocurrió el suceso histórico. Ya había gente escéptica, en 1969, que desconfiaba de lo que mostraban las filmaciones y fotografías de los astronautas. Sospechaban que, en realidad, la llegada del hombre a la Luna fue una farsa elaborada dentro de un set de filmación. La culpa un poco la tienen películas como Diamantes para la eternidad, de la saga de James Bond estrenada en 1971. O 2001: Odisea en el espacio, dirigida por Stanley Kubrick y estrenada en 1968.

El contexto de la Guerra Fría también ayudó a generar un clima de dudas. En plena pugna entre Estados Unidos y la Unión Soviética por la hegemonía global, el bloque comunista tenía la ventaja en la carrera espacial. Por lo que Estados Unidos se sentía presionado de lograr a toda costa la hazaña de poner al primer ser humano en la Luna. Esta presión habría llevado a que fingieran el logro.

El fundador de la conspiración sobre la llegada a la Luna


Podemos decir que el origen de esta teoría conspirativa, en toda su complejidad, está en un libro publicado en 1974. Nunca fuimos a la Luna fue escrito por Bill Kaysing y Randy Reid y condensa los principales argumentos e ideas que sostienen la teoría. Bill Kaysing fue, probablemente, quien más empeño puso en divulgar y defender la idea de que la misión espacial Apolo 11 fue un engaño.

Bill Kaysing trabajaba como escritor técnico para Rocketdyne, la empresa contratada para construir las unidades de propulsión para el programa Apolo. Kaysing afirmaba que, por su rol en la empresa, tuvo acceso a documentos que le hicieron sospechar de que el programa era una farsa. Renunció a su trabajo en 1963 convencido de que nadie iba a viajar, realmente, de la Tierra a la Luna. A partir de entonces se dedicó a investigar y reunir evidencia de que la llegada del hombre a la Luna fue, en realidad, un engaño. Afirmó y defendió esta teoría hasta su muerte en 2005.

En el libro, Nunca fuimos a la Luna, Kaysing reúne todas las evidencias que pudo encontrar sobre el engaño de la misión Apolo 11. Se encargó de difundirlas en cada programa de radio y televisión al que acudía. Su teoría acerca del falso alunizaje implicaba la idea de que las fotografías y las filmaciones que fueron mostradas al mundo, habían sido tomadas en un set. Este set cinematográfico había sido construido para simular la superficie lunar. Y, además, poseía reflectores enormes cuya función era simular la luz del Sol. Estudiando detenidamente las imágenes tomadas por los astronautas, Kaysing halló pruebas que sostenían su teoría.

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Los fundamentos de la teoría


La prueba más contundente para Kaysing de que las fotos fueron hechas en un estudio es que, en ellas, no se puede ver ninguna estrella. Si se observan las imágenes tomadas en la superficie de la Luna, el cielo está completamente negro. El razonamiento de Kaysing es que deberían poder verse estrellas, tal y como ocurre en la Tierra durante la noche. Otro argumento que plantea viendo las fotos es que, si se observan las sombras en el suelo, estas no son completamente negras. Si el Sol es la única fuente de luz, entonces las sombras deberían ser totalmente oscuras. De lo contrario habría otras fuentes de luz, como por ejemplo, reflectores de un set.

También señala, por medio de las fotos, que alrededor de la nave el polvo en el suelo no se encuentra removido. La propulsión de la nave al aterrizar debería haber dejado alguna marca en la superficie cercana. Otra cuestión destacada es que la temperatura en la superficie de la Luna alcanza los 120 grados centígrados cuando está expuesta al Sol. Y por otro lado, en la superficie que se halla completamente a oscuras la temperatura baja drásticamente a -120 grados centígrados. Ambas temperaturas harían imposible la supervivencia de los astronautas en la superficie lunar.

Todos estos puntos expuestos en el libro y que forman el núcleo de la teoría conspirativa vuelven a ser traídos a colación en 2001. Ese año, el canal Fox pasa al aire un documental llamado Teoría de Conspiración: ¿Acaso aterrizamos en la Luna?. Mitch Pileggi, actor de nada menos que Los expedientes secretos X, hace de presentador en el documental. Y por supuesto, cuenta con la participación de Kaysing. En él se concluye que la NASA fingió la llegada del hombre a la Luna en el área 51.

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Llegada a la Luna: desmintiendo la conspiración


Con el documental emitido por Fox, la teoría de conspiración sobre la llegada a la Luna vuelve a introducirse fuertemente a comienzos de siglo. Estas ideas que pueden parecer convincentes circulan hasta la actualidad en la cultura masiva haciendo reír a unos y consternando a otros. Pero así como hay quienes difunden la idea del falso alunizaje, otros se encargan de desmentir los argumentos de Kaysing. Este podría ser el caso de Philip Plait, que deteniéndose en cada una de las pruebas esgrimidas por el documental de Fox y por Kaysing, intenta socavar la teoría conspirativa.

En resumidas cuentas, las estrellas no aparecen en las fotos de los astronautas porque el tiempo de exposición de la cámara es corto. Las sombras no son totalmente oscuras porque el Sol no es la única fuente de luz. La superficie de la Luna brilla reflejando la luz solar, por lo que se alcanza a iluminar parte de las sombras.

No quedan marcas grandes donde aterrizó la nave porque en un ambiente sin aire el polvo no se desplaza como lo haría en la Tierra. En la Tierra la propulsión de la nave movería hacia afuera el polvo y con el viento se desplazaría lo más lejos posible. En la Luna, al no haber aire, solo el polvo tocado por la combustión del escape se movería un poco y caería a pocos metros.

Y las temperaturas excesivas se evitaron gracias a que la superficie lunar tarda en calentarse cuando es expuesta por el Sol. La nave aterrizó cuando está “amaneciendo” en la Luna, como lo planearon los ingenieros de la NASA. De ese modo, se pudo hacer la caminata lunar a una temperatura óptima.

Si bien hay gente como Gastón Pauls que respalda teorías conspirativas, también existen personas como Plait que defienden la verdad.

Por Manuel Molinuevo

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