Cuando se difundieron las imágenes del cumpleaños en Olivos de la primera dama Fabiola Yañez, los sentidos de cada referente político se agudizaron. Se percibía en el aire el peso del hecho más significativo de la campaña electoral. Una semana después, florecen sus primeras repercusiones: las políticas, por un lado, materializadas en las diferencias hacia adentro del oficialismo así como en el potencial juicio político al presidente Alberto Fernández. Pero también las consecuencias electorales, que tempranamente evidencian el fuerte impacto que Olivos Gate tendría en las urnas.

El decreto 576/2020 estuvo vigente entre el 29 de junio y el 17 de julio del año pasado. Prohibía explícitamente realizar cualquier tipo de reunión social en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), donde aún regía un estricto confinamiento. Sin embargo, el presidente de la Nación y la primera dama festejaron el cumpleaños de ella en la Quinta de Olivos con diez personas más, como lo comprueban al menos dos fotografías que se filtraron hace días y otros dos videos que trascendieron anteayer.
La primera reacción de Fernández, cuando todavía no se habían conocido las imágenes, fue negar los rumores: “No había tales reuniones”, dijo a FiloNews. Difundidas las fotos, el viernes pasado brindó una explicación que despertó rispideces. “Mi querida Fabiola convocó un brindis que no debió haberse hecho. Lamento que haya ocurrido”, argumentó. Y tan solo el lunes, en la localidad matancera de González Catán, el presidente explicó: “Algunos leyeron miserablemente mis sinceras palabras de arrepentimiento y dijeron que le eché la culpa a mi compañera. El único responsable soy yo, me hago cargo”.
El saldo electoral de Olivos Gate
El cumpleaños de Yañez, tanto como los idas y vueltas en las declaraciones de Fernández, no le costaron barato al oficialismo. Las encuestas indican un grueso saldo electoral que perjudicaría al frente de Todos, a tres semanas de las elecciones primarias. Sondeos como los de Management and Fit y Synopsis, ambos reportados por Clarín, evidencian un resultado en común: que el impacto de Olivos Gate reside en los votantes más indecisos, que le darían la espalda al frente de Todos este año.
El primer estudio tuvo lugar en el AMBA. Ante la pregunta “¿cree usted que esto afectará su propia decisión de a quién votar en septiembre?”, el 22,3% de los encuestados -1 de cada 5- respondió que planeaba apoyar a candidatos favorables al oficialismo y que ahora cambiará su voto. Además, un 11,7% aún permanecía indeciso pero, tras lo sucedido, también se inclinaría en contra del frente gobernante.
El estudio de Synopsis, realizado a nivel nacional, tampoco resulta alentador para el oficialismo. En particular, incluía la pregunta “¿y cómo calificaría usted este hecho?”. Las respuestas eran, exceptuando el “no sabe, no contesta”: “Un error”, “un error y un delito”, y “un error, un delito y una inmoralidad”. Cabe destacar que la primera opción se condice con los dichos de Fernández desde Catán: “No me van a hacer caer por este error”.
Synopsis dividió en dos a los votantes de Todos. En el “núcleo duro” kirchnerista, conformado por quienes volverían a elegir al oficialismo, un 69,5% consideró que la fiesta privada fue “un error”. Pero entre los “desencantados”, que no apoyarían de nuevo al frente, la crítica al gobierno creció exponencialmente: casi el 93% de los encuestados calificó la fiesta como “un error, un delito y una inmoralidad” – la más sentenciosa de las respuestas.
¿Es posible un juicio político?
Para colmo de las consecuencias electorales, puede que el oficialismo tenga que lidiar con graves repercusiones políticas de Olivos Gate. Antes que nada, la fiesta privada fue un delito, en tanto violaba las restricciones vigentes para mitigar el Coronavirus firmadas por el propio presidente. Por eso, la reacción de algunos referentes de la escena fue pedir impulsar un juicio político en contra de Fernández. Si el intento llegase a prosperar, el mandatario podría ser destituido de su cargo.

Así se expresaron importantes figuras de la oposición como la exgobernadora bonaerense María Eugenia Vidal y la presidenta del PRO Patricia Bullrich. En declaraciones a LN+, la precandidata por la Ciudad respaldó el pedido de juicio que promovieron los diputados del bloque. También Bullrich brindó su apoyo, y consideró que el procedimiento “abre la arista sobre el comportamiento moral de un presidente”.

Sin embargo, surgieron diferencias al interior de Juntos por el Cambio respecto a impulsar la medida. Entre sus detractores se encuentra nada menos que el jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, quizás la figura de mayor relevancia en la coalición. “Es un tema para que los juristas lo estudien más. A priori a mí no me suena”, opinó el funcionario porteño. Y agregó, contundente: “El mejor juicio que puede haber sobre esto es el de las urnas”.
Más allá de la cuestión judicial, presente en la argumentación de Larreta, algunos referentes se opusieron al juicio al mandatario por otro motivo. En diálogo con TN, la exdiputada Elisa Carrió lo explicó sintéticamente: “No tenemos que ser funcionales al enojo de Cristina [Fernández], para que después de la derrota electoral lo culpe, lo haga renunciar y asuma la presidencia”. De cualquier manera, el juicio no prosperará: precisa dos tercios de apoyo en cada cámara del Congreso, impensable sin el voto oficialista.
Diferencias en el oficialismo Olivos Gate
Los problemas que Olivos Gate provoca al oficialismo no terminan ni en el negativo impacto electoral ni en el posible juicio político al presidente. Por si fuera poco, el escándalo destapó episodios de internas en el bloque gobernante, a pesar de que el frente venía de transitar la campaña con rispideces solo menores. Las diferencias surgieron en torno a la figura de Fernández, y se pronunciaron en tono amistoso y no tanto.
Tal vez el referente que más desentonó fue el ministro de Seguridad bonaerense Sergio Berni. El funcionario provincial fue uno de los primeros en referirse al escándalo: “Esta es una de las diferencias que tengo con el presidente”, lanzó; parte de una postura distante que ya es bien típica en Berni. Mas después profundizó su crítica e hizo pública una carta dirigida al presidente que rompe fuertemente con él en varios pasajes.
“El presidente en primer término negó el hecho. Luego no pudo seguir sosteniendo la falsedad de la noticia. Entonces eligió el camino de deslindar la responsabilidad hacia su propia mujer”, escribió Berni. En otras líneas pidió poner fin a “justificar dialécticamente cualquier cosa con cualquier argumento”. Y consideró: “Llegó la hora de tomar la responsabilidad de gobernar el país con la seriedad que el asunto merece”.

A excepción del caso Berni, la primera reacción del oficialismo fue estrechar sus filas para proteger en su seno a Fernández. En este marco, innumerables funcionarios se expresaron en la misma línea que el mandatario, con la esperanza de poner fin al escándalo. Y la defensa más destacada provino de la vicepresidenta Cristina Fernández, quien lo acompañó en el escenario hace días. “Alberto, yo te pido que no te enojes ni te pongas nervioso”, alentó en público la experimentada funcionaria.
#PolíticaDeManual: La columna de Manuel Román
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