¡Buenas tardes a todas, todos, todes y a vos! ¡Buen comienzo de semana! Se nos termina octubre. ¡Qué mes! Dejame considerarnos un meme. Pasan tantas cosas que la Argentina parece un meme. Haceme saber si estás de acuerdo con esta expresión. Fabiola embarazada
En el día de hoy te invito a reflexionar un poco sobre la última novedad que convoca el asunto de las mujeres, hombres y diversidades en el cuidado de la crianza. Hace unos días se confirmó el embarazo de Fabiola Yáñez, compañera del presidente Alberto Fernández.
A partir de su difusión se instaló en redes sociales un eje central de la lucha de les mapadres con respecto a las licencias por maternidad, paternidad, mapaterminada. Eje que él mismo instaló en campaña. Repasemos.

Licencia por paternidad y maternidad Fabiola embarazada
En Argentina contamos con la Ley de Contrato de Trabajo (N° 20.744) que establece dos días libres de trabajo inmediatamente seguidos a la fecha de parto, con goce de sueldo. Esta legislación cumplió 50 años.
Sin embargo, si el nacimiento es un fin de semana, feriado o día no laborable, al empleado le corresponde tan solo un día hábil. Todo parece indicar que la vida laboral no contempla las verdaderas aristas de la crianza.
Pasemos a la licencia por maternidad. Una trabajadora debe tomarse 90 días corridos de licencia por maternidad de manera obligatoria, según la ley. Puede tomarse 45 días antes y 45 días después de la fecha probable de parto o bien 30 días antes y 60 días después. En tanto, si el parto se adelanta, se tienen que cumplir los 90 días.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Unicef, debería ampliarse a un mínimo de 14 semanas y a un óptimo de 18 semanas. Argentina es uno de los pocos países de América Latina que más se acerca al tiempo recomendado. Sin embargo, vemos instalada una norma de crianza que le atribuye más tiempo y responsabilidades a la madre.
A diferencia de la licencia materna, ningún organismo internacional recomienda una cantidad de días para la paterna. Pero desde la OIT se insta a los Estados a “formular políticas adecuadas que permitan equilibrar mejor las responsabilidades laborales y familiares”.
Licencias obsoletas y maternidad excesiva Fabiola embarazada
Hoy en día, no sólo es necesario revisar los tiempos de licencias paternas y maternas. Tenemos una deuda muy grande en el presente debate social que tiene que ver con la igualdad de género, licencia por paternidad y por familia. Las uniones ya no contemplan hombres y mujeres. La ley que establece por familia a un padre y una madre es obsoleta. Las decisiones de adoptar la crianza monoparental u homoparental y adopción no están contempladas.
Medio siglo después del establecimiento de la ley de Contrato de Trabajo, adquirimos una batería de leyes que fueron ampliando nuestros derechos: Matrimonio Igualitario e Identidad de Género, Educación Sexual Integral, Salud Sexual y Reproductiva, Prevención y Erradicación de la Violencia Contra la Mujer, y finalmente la de Interrupción Voluntaria del Embarazo. La licencia por paternidad de dos días atrasa y mucho.
El atraso no sólo tiene que ver con las diferencias enormes de tiempos dedicados a la crianza, sino con el concepto social y cultural del mismo. Actualmente, resulta irrisorio pretender que la mujer -en familias mal llamadas “tipo”-, es la que tiene que hacer más tareas del hogar. Aunque así lo haya querido instalar la ley porque hace 50 años la cabeza de termo de los legisladores era machista, hoy en día es inaceptable.
La pandemia dejó demostrado la sobrecarga de las mujeres, quienes debieron enfrentar no sólo las presiones laborales, sino también las hogareñas 24/7. Si bien cada núcleo familiar es totalmente distinto, los datos estadísticos reflejan el desastre de la pandemia para las mujeres.
Según la ONU, las mujeres en todo el mundo ganan y ahorran menos, “representan mayor parte de los hogares monoparentales y ocupan de manera desproporcionada puestos de trabajo más inseguros en la informalidad”. Ante el cierre de colegios y medidas de distanciamiento social, “han aumentado la carga de trabajo doméstico y cuidados no remunerados, lo que les resultó difícil mantener el equilibrio” entre el trabajo remunerado y el del hogar.
Entonces, ¿es necesario que les mapadres tengamos que contar con una ley obsoleta que no contempla los verdaderos roles sociales y llegar al hartazgo de ciertas responsabilidades asignadas exclusivamente a las mujeres? ¿Por qué una mujer tiene que asumir, ella sola, un trabajo no remunerado por el deseo de formar una familia? ¿Por qué, aún, no tenemos una legislación diversa que incluya las nuevas formas de familia? ¿Vamos a seguir con la misma cabeza de termo de que los legisladores de los 70´?

Nuevos proyectos Fabiola embarazada
Frente a todas estas preguntas, amigues, tengo una buena noticia: la crianza compartida en Argentina puede llegar a tener luz verde.
En plena campaña electoral presidencial de Alberto Fernández, los técnicos del peronismo le hicieron entrega de un documento. En él se establecía la prioridad de “actualizar la regulación del trabajo a la realidad de un mundo con presencia sostenida de mujeres que a lo largo de su ciclo vital buscan conciliar responsabilidades familiares, trabajo doméstico y de cuidado, con la búsqueda, el acceso y la permanencia en trabajos remunerados”.
El texto proponía “ampliar la participación de los padres o progenitores en el goce de licencias o períodos de prohibición de trabajar por paternidad o crianza”. Y que, además, “se reconozcan licencias para las distintas modalidades de concepción y filiación y para los casos de violencia de género”.
En el mismo sentido, también sugería la extensión del período sugiere avanzar en la extensión del período de prohibición de trabajar para las personas gestantes durante 120 días. Y, hacerlo extensivo a la persona progenitora para garantizar la crianza compartida.
Es necesario aclarar que fueron investigados los beneficios de la igualdad de responsabilidades de crianza. Desde el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) refieren a las conexiones neuronales, y al desarrollo de las funciones básicas y cognitivas como consecuencia de una crianza compartida y estimulada.
Si se modifican las legislaciones y se incluyen los verdaderos formatos de familia que no son los de 1970, el cambio cultural fomentaría la corresponsabilidad en el cuidado. Además, estimularía la eliminación de la discriminación laboral y la desigualdad en perjuicio de las mujeres y diversidades.
Alberto presidente y padre de leyes e hijes Fabiola embarazada

Ahora, que contamos con un presidente que acompaña el curso de un embarazo de diez semanas y une hije X…. ¿Será el momento para poner las cartas sobre la mesa, asumir la empatía social y promover el debate sobre una nueva regulación en torno a las licencias?
Cuando envió el proyecto de Ley por interrupción voluntaria del embarazo al Congreso destacó: “Mi convicción, que siempre he expresado públicamente, es que el Estado acompañe a todas las personas gestantes en sus proyectos de maternidad”.
Resta esperar los cambios y juzgar los mandatos según los derechos reconocidos.
Dejamos buenas ideas para pensar en la semana. Para la próxima, prometemos más.
¡Gracias por haber llegado hasta acá! Sé que tu tiempo es importante.
Que tengas una semana diversa, de género feliz y de amor genuino por dar y recibir. Te mando un abrazo.
#GéneroBajoLupa: La columna de Luciana Prachas
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