Los frentes batallan por captar y hacer que participen los 861 mil menores habilitados, donde el liberalismo tiene la ventaja. El otro electorado significativo: el voto jubilado. voto joven
A la caza del voto joven, la campaña electoral se agudiza en los nueve días restantes para las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO). La apuesta por captar a los 861 mil adolescentes habilitados para sufragar, de participación opcional y voluntad volátil, no distingue de cuadros políticos. Los partidos son diversos pero el objetivo es uno: conquistar al 2,5% debutante del electorado, el grupo de menores de 18 por el que los precandidatos juegan todas sus fichas.
Temario moderno, actividad en redes y un glosario decididamente adolescente reglamentan la lucha por el voto joven. Los precandidatos liberales José Luis Espert y Javier Milei (Avanza Libertad, La Libertad Avanza) lo intentaron a través de redes como Twitch y TikTok. Lo propio hizo la bonaerense Victoria Tolosa Paz (Frente de Todos), quien declaró que “en el peronismo siempre se garchó”, en una entrevista que brindó a Pedro Rosemblat y Martín Rechimuzzi por YouTube.
Recientemente, la vicepresidenta Cristina Fernández se expresaba en clara alusión al público adolescente al felicitar por sus canciones al músico L-Gante. También el presidente Alberto Fernández le habló a la juventud cuando aceptó debatir la legalización de la marihuana, en diálogo con FiloNews. La precandidata porteña María Eugenia Vidal (Juntos por el Cambio) contestó al mismo medio que es distinto “fumarte un porro en Palermo a vivir en la 1-11-14 rodeado de narcos y que te ofrezcan”.
Similar es la corta historia de la “Santileta”, la camioneta con la que el precandidato bonaerense Diego Santilli (Juntos) recorría la provincia. El exfuncionario de la Ciudad de Buenos Aires lo promocionaba vía TikTok acompañado del jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta, pero ayer el vehículo sufrió un desperfecto técnico y tuvo que ser remolcado. Todos estos son solo algunos de los giros de campaña para captar el voto joven.

¿Por qué es importante el voto joven?
861.149 es el número mágico. Esa es la cantidad de argentinos de 16 y 17 años que están habilitados para votar en los comicios legislativos de 2021. La importancia del grupo reside en sus singulares características: para estos jóvenes, la ausencia el 12 de septiembre no es sancionable. Además, los cientos de miles estarán debutando en las urnas, lo que podría traducirse en un influjo de votos a partidos diversos. El propósito no es solo obtener su apoyo, sino lograr que efectivamente voten este año.
Por todo esto, los adolescentes resultan el sector ideal en el que enfocarse para los cuadros políticos. Conforman el 2,5% del padrón general, que supera los 34 millones de electores en todo el país. Así como constituirán un refuerzo invaluable allí donde depositen su voto, también podrían implicar una peligrosa fuga de apoyo para los partidos más consolidados que, parece, son los que más insisten en ganarse su visto bueno.

¿A quién pertenece el voto joven?
Tanto los discursos del oficialismo como los de la oposición identifican en la lucha por el voto joven a un rival en común. Todo apunta a la derecha liberal, cuyos máximos exponentes -Espert por Provincia y Milei por Ciudad- mantienen una particular relación con su electorado. En este marco, las recientes declaraciones de los referentes de Juntos por el Cambio son representativas del ida y vuelta electoral entre los espacios.
“No me preocupa que Milei saque más votos que yo”, reflexionó Vidal en una entrevista a CNN Radio. No fueron declaraciones aisladas: ya gran parte de la dirigencia cambiemita aprobó el crecimiento de los precandidatos de derecha. “Con Milei tengo un eje que comparto profundamente”, opinó el expresidente Mauricio Macri. El ala dura de la coalición salió en su apoyo: “Me parece bien lo que está haciendo Milei. Es un candidato interesante”, bancó la titular del PRO Patricia Bullrich en diálogo con TN.

Sin embargo, la relación entre los dos espacios opositores no es tan feliz. Y la expresión se queda corta: recientemente Milei incineró con durísimas palabras el vínculo con la dirigencia. “Zurdo de mierda, te puedo aplastar” y “pelado asqueroso” fueron algunos de los insultos que lanzó el verborrágico precandidato contra el líder de Juntos por el Cambio en su programa radial Demoliendo Mitos. Curiosamente, el ala dura del espacio repudió los dichos solo en parte.
Tampoco el presidente de la Nación se abstuvo de discutir contra la derecha por el voto joven. “Hay liberales que hablan de libertades pero son muy conservadores y le proponen a los chicos que luchen contra los que dijeron que se queden en sus casas”, arrancó Fernández. Entonces, bromeó: “A esos liberales píquenle el boleto”.
La batalla paralela: que los jóvenes voten voto joven
Más allá de qué partido logre inclinar a su favor la balanza juvenil, queda por librar otra batalla igual de importante: la de capitalizar el apoyo en las urnas. Al no acarrear castigo la inasistencia a los comicios, la experiencia electoral prueba que una considerable población adolescente opta por no votar. Más aun, las estadísticas indican que la participación es menor en comicios legislativos que en presidenciales, y que disminuye otro tanto en las PASO.
Tomando como referencia las generales de 2019, en aquel octubre el 81% del padrón electoral se presentó a votar. Sin embargo, solo el 63% de los jóvenes de 16 y 17 años asistieron, según informa la Dirección Nacional Electoral. Esa importante diferencia en la participación, de casi 20 puntos porcentuales, no se repite en el sector etario que va de 18 a 25. En cambio, parece depender en exclusivo del carácter prácticamente optativo del sufragio adolescente.
Es evidente que la campaña por el voto joven habrá sido inútil si no logra materializar el apoyo en números escrutables este 12 de septiembre. Por eso, la participación efectiva de los menores preocupa a diversos frentes. Hace semanas que el propio gobierno hizo pública una campaña en ese sentido: “Si tenés 16 años o más, hacé que tu voz se escuche. Tu voz, tu voto”, esgrime el spot del ministerio del Interior.
Por su parte, durante los últimos días fue Macri quien alentó la participación juvenil. “No sirve votar en blanco o no ir a votar”, indicó en un acto partidario en Santa Fe. En esa ocasión los interpeló sin vueltas: “Cuando uno ve que 8 de cada 10 jóvenes argentinos están pensando en irse, a mí se me desgarra el corazón porque esta batalla la estamos dando por ellos”.
El otro electorado de impacto: el voto jubilado voto joven
Si de electorados se trata, aparece en la discusión otro sector con enorme caudal de voto -incluso mayor al juvenil- e inasistencia no sancionable. Es el voto jubilado, que supera en más de cuatro veces al voto adolescente en cantidad de sufragios. Según cifras publicadas por Página12 y Noticias Argentinas, son 4.022.643 las personas mayores de 70 que figuran en el padrón de las PASO. Alcanzan un 11,71% de la población habilitada para las elecciones; inmenso respecto del 2,5% joven.
Es menester destacar que el electorado en el que este grupo tiene más participación es el de la Ciudad de Buenos Aires. Allí, los 487.645 adultos mayores alcanzan el 19,1% del padrón – más de siete puntos porcentuales por encima del promedio. En lo que resulta un interesante juego demográfico, el electorado porteño juvenil fue del 1,88% en 2019; casi un punto debajo del nacional hoy. Las estadísticas prueban que el padrón de la Ciudad es el más envejecido del país.
En comparación, la Provincia de Buenos Aires muestra una demografía electoral mucho más consecuente con los números nacionales. En suelo bonaerense, el 11,6% del padrón corresponde a mayores de 70, y el 2,57%, a menores de 18, según datos de las últimas elecciones. Más allá de los números, la importancia de estos sectores para las legislativas no debe ser subestimada. Bien lo sabe la escena política, que hace meses dedica la campaña electoral a captar el voto joven como sea.
#PolíticaDeManual: La columna de Manuel Román