A 65 años de la creación del CONICET, Sergio Romano explica la importancia y los desafíos de este organismo que ayuda al desarrollo de la ciencia y la tecnología. (Aniversario CONICET)

Mediante el Decreto Ley N° 1291 se creó, el 5 de febrero de 1958, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Con el objetivo de promover la investigación científica y tecnológica, el organismo tuvo como primer presidente a Bernardo Houssay, Premio Nobel de Medicina en 1947.
Luego de 65 años, el CONICET continúa en actividad, cumpliendo sus funciones y realizando diferentes aportes para el país en el área de las ciencias. Sergio Romano, doctor en Ciencias de la Computación y gerente de vinculación tecnológica del CONICET, explica la importancia de este organismo para el país.
”La investigación en ciencia y tecnología es clave para la soberanía y el desarrollo”, afirma Romano. Y continúa: “Ningún país se desarrolla, mejora su industria y la calidad de vida de su gente si no maneja su propia tecnología y no tiene capacidad de innovar”.
El doctor en Ciencias de la Computación utiliza lo que pasó durante la pandemia de coronavirus en 2020 para ejemplificar el punto anterior. Los países que tuvieron capacidad para desarrollar vacunas fueron aquellos que pudieron resguardar a gran parte de su población del virus SARS-Cov-2. “Garantizaron primero acceso a sus propias poblaciones y después pensaron cómo escalar ese negocio”, sugiere Romano. Y concluye: “ahí hay un punto que la pandemia hizo mucho más claro de explicar: la importancia de manejar soberanamente la tecnología”.

Las becas: una herramienta clave
Una de las herramientas que otorga el CONICET y que permiten fomentar la investigación en ciencia y tecnología son las becas. Para hacer un doctorado, primero se debe estudiar una carrera de grado. “No es fácil terminar una carrera universitaria y después dedicar cinco años de un doctorado a investigar un tema y profundizarlo”, explica Romano. El gerente de vinculación tecnológica indica que, si el Estado no garantizase becas, muchas personas en nuestro país no podrían estudiar a tiempo completo. “El CONICET tiene hoy más de 10 mil becarios doctorales y posdoctorales en todo el país”, manifiesta Romano. Y continúa: “nos permite recoger a los mejores de cada uno de los rincones del país”.
Las becas ayudan a que cualquier “argentino sin importar dónde nació o en qué universidad estudió, pueda darnos lo mejor de sus capacidades para doctorarse”. A esto último, Romano agrega: “es muy importante poder formar doctores desde nuestro propio país. Si la ciencia se hace en universidades de afuera, no vamos a tener quién piense nuestros propios problemas y desafíos atados a nuestra propia industria”.
Desafíos: garantizar becas para todos (Aniversario CONICET)
Para Romano, uno de los desafíos que se le presenta al CONICET es el de la concentración. “El 80 por ciento de los investigadores becarios y becarias del CONICET están en las grandes universidades y las grandes ciudades”, sugiere el doctor.
“Tenemos que lograr federalizar esas capacidades”, expresa Romano. Y justifica: “para que todas las universidades tengan investigación y puedan pensar los desafíos de cada provincia y cada región”. “Y poder garantizar realmente que cada chico y cada chica pueda acceder a una beca del CONICET”, agrega.
“En el caso de La Matanza nosotros hoy tenemos menos de 10 investigadores que trabajan en el partido “, señaló el gerente de vinculación tecnológica. “Por la población que tenemos deberíamos tener más de 300 investigadores”, indicó Romano y sugirió que es una deuda que el CONICET tiene pendiente.
Conectar desarrollos con necesidades
Romano también considera que otro gran desafío es el de “conectar los desarrollos que hacen nuestros investigadores con las demandas y necesidades de nuestro pueblo”. Y afirma: “ahí tenemos un desafío que venimos mejorando y venimos trabajando transversalmente con cooperativas, con PyMEs y con empresas grandes”.
El doctor en Ciencias de la Computación trae como ejemplo la creación de los barbijos con nanotecnología desarrollada por el CONICET. “Se hicieron con una PyMe de La Matanza que aumentó sus niveles de facturación y de empleo”, señala Romano. “Y sobre todo garantizó que un montón de argentinos pudieran tener acceso a barbijos más seguros y prevenir contagios”, agrega.
El CONICET también desarrolló gran parte de los kits de diagnósticos para saber si las personas contrajeron el virus o no, según explica Romano. Esto último se dió en un momento “donde la importación de esos insumos estaba bloqueada por los países que los habían desarrollado”, indica el doctor.
Romano también se refirió a la vacuna nacional que se está desarrollando contra el coronavirus. “Si la vacuna queda en el calendario oficial tenemos que tener nuestra propia capacidad para desarrollarla”, afirma el gerente de vinculación tecnológica.
Presupuesto en ciencia y tecnología
Con la Ley de financiamiento del sistema nacional de ciencia y tecnología, votada en 2021, se espera generar una importante ayuda económica al sector. Permitirá cuadruplicar, en términos porcentuales, la inversión que el Estado hace en ciencia y tecnología en función del PBI.
Con respecto a eso, Romano manifiesta: “es un acuerdo clave que hay que garantizar que se cumpla de acá al 2032”. Para el gerente de vinculación tecnológica, eso depende de “las tensiones que seguramente tendremos respecto del pago de la deuda”. “Si logramos mantener esa garantía, sin lugar a dudas el sistema científico se va a poder desarrollar”, agrega.
Por último, Romano indica: “esta ley prevé una mirada federal”. Sin embargo, la federalización se tiene que pensar desde varios puntos de vista. Por eso el doctor también explica: “desde La Matanza y el conurbano hay que pensar cómo aprovechar esos recursos que el Estado destina”. Para, de esta manera, potenciar la infraestructura, las capacidades humanas y los insumos a los que tienen acceso los investigadores, concluye Romano.