En medio de la crisis de gobierno que enfrenta al presidente Alberto Fernández y a su vice Cristina Kirchner, el jefe de la Cámara de Diputados Sergio Massa convocó esta semana un acuerdo con la oposición respecto a “cinco o diez políticas de Estado”. La jugada típicamente massista lo muestra en su rol dialoguista en el Frente de Todos en un intento de encarrilarse por la vía del centro con esperanzas de aumentar sus posibilidades en 2023.
El último martes, en un solo día, el jefe del Frente Renovador logró recopilar fotografías con importantes dirigentes de colores diversos. En la mañana se sentó al lado del presidente de la Nación en un acto oficial; a la tarde participó de un homenaje radical de la mano del titular del partido Gerardo Morales; y por la noche posó saludando afectuosamente al jefe de Gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta, uno de los líderes de Juntos por el Cambio.
El “book” de Massa describe un recorrido político que lleva meses, si no años, de gestación. Desde que el entonces candidato a presidente Alberto Fernández lo llamó a “tomar un café” en junio de 2019, el exintendente se dedicó a caminar la avenida del centro, solo o acompañado, para sellar coincidencias. Cuando surgieron conflictos al interior del gobierno, como ahora, siempre se encargó de deslindarse para afianzar su postura moderada. Hoy, tal como sucedió en octubre de 2021, otra vez Massa convoca un acuerdo con la oposición.

“Necesitamos un gobierno unido que dialogue con la oposición para construir políticas de Estado que superen el amigo-enemigo”, afirmó Massa a Noticias Argentinas. Pronto dio a conocer su propuesta: un “Pacto de la Moncloa” parlamentario argentino -en referencia a los acuerdos de convivencia y que firmaron las fuerzas políticas españolas en 1977- que nuclee a los principales partidos nacionales en torno a una serie básica de proyectos públicos. Alberto Fernández apoya la convocatoria, confirmó la portavoz presidencial Gabriela Cerruti.
Las medidas abarcarían ejes socioeconómicos como la transformación de planes sociales por empleo, el aumento de las exportaciones y la lucha contra el narcotráfico e iniciativas sobre la cadena de valor del litio y el medioambiente. Alrededor de la mesa se sentarían “los distintos actores políticos”, noción que incluye a dirigentes, legisladores y gobernadores propios y ajenos. El planteo quedará asentado en una carta que publicará Massa en los próximos días.
Tras declarar su propuesta, el líder del Frente Renovador se reunió con referentes de Juntos por el Cambio en una celebración de la Asociación Conciencia el martes, en un claro gesto político. El plato fuerte fue el intercambio entre Massa y Larreta, quienes se abrazaron “efusivamente” al bajar del escenario, en palabras de Clarín. El acercamiento, del que se reportaron más fotos que diálogos, ocurre en pleno choque entre la presidencia y la Ciudad sobre la coparticipación federal.
Además, el titular de Diputados saludó amistosamente a Morales. El presidente de la Unión Cívica Radical (UCR) y gobernador de Jujuy le devolvió el guiño el miércoles, cuando en una entrevista con TN consideró: “Sergio Massa es un amigo”. También estuvieron presentes los mandatarios “desalineados” Omar Gutiérrez (Neuquén) y Oscar Herrera Ahuad, de partidos alternativos; así como el radical Gustavo Valdés (Corrientes) y el oficialista Gustavo Bordet (Entre Ríos).

Por lo pronto, esta no es ni la primera convocatoria de este estilo que aboga Massa ni su primer acercamiento a las “palomas” opositoras. El panorama que pinta abril es, en principio, muy similar a otro momento que aprovechó el exintendente para llamar al diálogo: octubre de 2021, en medio de la campaña partidaria por las elecciones de medio término.
Entonces, el Frente de Todos intentaba recuperarse de una dura derrota en las Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) realizadas el 12 de septiembre. Cuatro días después de los comicios, la vicepresidenta Cristina Kirchner difundía la carta “Como siempre… Sinceramente”, donde reprendía al presidente y reclamaba reemplazos en su gabinete. La misma semana, un cuarto de los ministros de gobierno y otra decena de funcionarios kirchneristas pusieron a disposición su renuncia.
En este marco, el 17 de octubre Massa expresó a Infobae que “sin importar el resultado” de las elecciones generales (para las que restaba prácticamente un mes) desde el gobierno convocaría “un acuerdo con la oposición para el diseño de diez políticas de Estado”. Si bien la iniciativa contaba con el aval vice y presidencial, el decálogo jamás se concretó; en parte debido al rechazo inmediato de Juntos por el Cambio en época de campaña.
La anécdota sirve para plasmar el accionar del titular de Diputados en un movimiento profundamente massista. Tanto en octubre de 2021 como en abril de 2022, el exintendente decidió apartarse de las internas que enfrentan a los otros accionistas de la coalición -albertismo y kirchnerismo- para plantear una instancia de diálogo; propuesta que, además, fue casi idéntica en ambos casos. Crónica de una jugada anunciada.

El tránsito en la avenida del centro es relativamente alto. Numerosos dirigentes se encaminaron por ella bregando por la unidad ante la polarización política que caracteriza al electorado argentino. Las “palomas” de Juntos por el Cambio, de las que Larreta (por el PRO) y Morales (por el radicalismo) son representantes, se consideran más moderadas y, por tanto, pasibles de pertenecer a esa vía intermedia. En el oficialismo, el Frente Renovador y parte del albertismo bien podrían sumarse.
Cuando propuso el acuerdo con la oposición en 2021, Massa nominó explícitamente a una serie de referentes cuya participación deseaba. Los llamó “los hijos de la democracia”: Larreta, el diputado oficialista Máximo Kirchner, el ministro de Interior Eduardo “Wado” de Pedro, el senador Martín Lousteau y él mismo. Dado el conflicto en el oficialismo, hoy quedaría por verse si los representantes camporistas (Kirchner y de Pedro) estarían dispuestos; pero el listado anticipa algunos integrantes posibles de la mesa de diálogo.
La avenida del centro, allí por donde intenta acomodarse Massa junto a la porción más moderada del gobierno -pese a ciertas volanteadas hacia izquierda o derecha-, es un camino incierto. La alternativa le significó un tercer puesto en las elecciones presidenciales de 2015, diez puntos por detrás del ingreso al ballotage. En Provincia y Nación, ni la votación del 2019 ni la del 2021 tuvo una sólida opción intermedia. Nada le asegura el éxito en 2023, pero la jugada lleva el ADN massista.

¿Pueden dialogar el gobierno y la oposición?: el neurálgico rol de Massa en el acuerdo