La Organización sin fines de lucro (ONG) Bocalán lleva a cabo el primer programa de entrenamiento en unidades penitenciarias de toda Latinoamérica. Se trata de un programa piloto que se desarrolla en la Unidad Penitenciaria N°48 de San Martín. Es una iniciativa que consiste en el entrenamiento de los cachorros Ñoqui y Raviol por parte de los internos. El objetivo es que los animales sean entregados de manera gratuita a personas y familias con discapacidad para mejorar su calidad de vida. Perros Penitenciaria San Martín
Bocalán Argentina es una asociación civil sin fines de lucro que se dedica al entrenamiento y entrega de perros de asistencia. Además, realizan intervenciones asistidas con animales. Si bien cumplen una misión social que ayuda a personas con discapacidad, es la primera vez que una entidad pública y una privada se complementan para encarar un proyecto de estas características. “Con este programa sumamos otro colectivo social al cual le damos la oportunidad de generar un cambio en sí mismas y a la vez, generar un cambio social”, aseguró Margarita Ziade, psicomotricista y directora de Bocalán a cargo del proyecto.
Este tipo de programas de entrenamiento de perros de asistencia en penitenciarias se implementó en Estados Unidos hace más de 30 años. Bocalán es una asociación internacional, lo cual les permitió tener contacto con entidades estadounidenses que practican estos programas hace muchos años. Esto les permitió recibir información de cómo implementar el programa en Argentina. La primera convocatoria fue en la Unidad 33 de La Plata, donde realizaron una actividad con niños y sus madres en situación de encierro. A raíz de esto, Margarita hizo la propuesta de poder realizar este tipo de entrenamientos dentro de unidades penitenciarias.
Y así fue, ya que en enero del presente año surgió la posibilidad de hacer el programa en la Unidad Penitenciaria N°48 de San Martín. Actualmente, cuentan con dos perros llamados Ñoqui y Raviol, quienes viven con internos seleccionados por la ONG. Los cachorros los acompañan en su día a día, desde sus actividades diarias hasta sus momentos de ocio. Cabe destacar que son los presidiarios quienes se encargan exclusivamente de entrenarlos, cuidarlos y educarlos. Sin embargo, dos días a la semana salen de la unidad para estar con familias seleccionadas por Bocalán. El fin es que socialicen y conozcan los diferentes estímulos que los van a estar esperando cuando finalicen el entrenamiento.
Margarita Ziade destacó: “Siempre creemos que es positivo brindar una oportunidad y esta es parte de la experiencia de ser empáticos con otras realidades”. El proceso de trabajo tiene una duración de entre 18 y 24 meses. Durante este periodo, un equipo interdisciplinario de Bocalán visita la penitenciaría dos o tres veces por semana. En esos encuentros trabajan con los internos a través de encuentros formativos, talleres educativos y prácticas. Se estima que dentro de 7 u 8 meses Ñoqui y Raviol sean entregados a familias o personas con discapacidad. Perros Penitenciaria San Martín
“Está generando muchos efectos positivos dentro de la unidad penitenciaria, porque les brinda una compañía y un aprendizaje que les permite expresar sus emociones y sentimientos con los perros porque nadie los juzga y les permite de alguna manera expresar cariño”, aseguró Ziade. Asimismo, recalcó la importancia de ayudar, ya que los ayudan personas que están en una situación donde ellos, a su vez, los ayudan a tener otra experiencia en la vida y otra oportunidad.