La Organización de las Naciones Unidas (ONU) declaró el 20 de febrero como el día internacional de la Justicia Social, un concepto instalado a partir de la segunda Revolución Industrial del siglo XIX, antes de la primera guerra mundial. Hoy, es la bandera de las luchas sociales y el reconocimiento de derechos en materia de géneros y diversidades.
En un contexto conmocionado por los cambios tecnológicos, pasado el año 1850, la clase obrera se agrupó para enfrentar los signos de explotación por parte de la burguesía. Desde ese entonces, los pedidos de mejoras de las condiciones dignas de trabajo y de vida pasaron a ser reconocidos como una cuestión social.
Al pensar en la Justicia Social, son muchos los sustantivos abstractos y ejemplos concretos sobre los que podemos pensar. Sin embargo, se trata de algo tan simple como el bien común y la convivencia armónica de los habitantes. Para esto, es necesario resolver diferentes cuestiones sociales que exponen rasgos de desigualdad que impiden tal armonía. La equidad debería velar, bajo este concepto, sobre asuntos laborales, económicos, sanitarios, culturales y sociales. Pero nada es posible sin políticas públicas que intenten generar un sistema justo.
Igualdad de género
Una de las grandes deudas de la Justicia Social es el reconocimiento de la igualdad de género. Para esto, es harto conocido que debe haber una condición de desigualdad existente que dé cuenta de la discriminación de las mujeres y de las diversidades de género para que el reclamo sea atendido.

El famoso “techo de cristal” aún está sin romperse del todo. Con algunas quebraduras y rallas que arruinan el material se mantiene en las empresas lideradas por hombres, en mesas de negociación política sin mujeres y en micromachismos que reproducen las conductas establecidas por el patriarcado.
Sin embargo, el reclamo toma otra envergadura cuando ocupa una de las once áreas de seguimiento de la Convención sobre la Protección y Promoción de la Diversidad de las Expresiones Culturales (2005) de la UNESCO y el Objetivo número cinco de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Justicia social matancera en el 2021
Mientras atravesamos una pandemia que descontroló sin previsión cualquier armonía que quizás creíamos tener, en lo que va del 2021, el municipio de La Matanza desarrolló una serie de medidas que buscan alcanzar la justicia social.
De esta forma, en materia de género y diversidades, se creó una Secretaría de Mujeres, políticas de Género y Diversidades que implica un trabajo articulado con otras áreas del municipio. Para reforzar su labor, se brindaron capacitaciones que corresponden a la Ley Micaela, para que los trabajadores del Estado cuenten con perspectiva de género.
La atención telefónica de la secretaría cuenta, ahora, con personal capacitado en la temática para saber responder ante una situación de violencia que manifieste la persona que se comunique. La encargada de la atención telefónica por situaciones de violencia de género, Sabrina Pérez Álvarez manifestó que “tanto los conceptos básicos, como los ejes de la Educación Sexual Integral (ESI), los derechos sexuales y reproductivos, el abuso sexual infantil, los femicidios y transfemicidios, el cumplimiento del cupo laboral travesti trans, la Ley Brisa y los micromachismos son aspectos que debemos prestar especial atención y continuar profundizando para lograr una eficaz intervención en la atención ante situaciones de violencia por razones de géneros”.
Para finalizar, agregó que, aunque se tenga conocimiento acerca de las diversas prácticas machistas, la información brindada en los encuentros de capacitación fueron datos que sirven para “deconstruir para construir”.
Vacunación
“Estamos ultimando los detalles y realizando la supervisión general de las escuelas elegidas de cada localidad de La Matanza para extender y ampliar la campaña de vacunación a los grupos de riesgo y a la población en general”, explicó el intendente Fernando Espinoza al referirse al mantenimiento de los establecimientos educativos para comenzar la tercera etapa de vacunación.
De acuerdo con la población total de la provincia de Buenos Aires, el 40% de las dosis que llegaron al país quedan en el distrito bonaerense. La Matanza es el partido con mayor cantidad de habitantes, de manera tal que requiere de una estructura planificada para llevar a cabo el proceso.
De esta forma, ya se cuenta con el 80% del personal municipal de la salud vacunado. Resta terminar con los trabajadores esenciales para comenzar a vacunar al resto de los matanceros. Según los registros, hay 160.000 inscriptos, pero se espera que el número aumente con la difusión de las vías de contacto, tales como la página web www.vacunatepba.gba.gob.ar y el teléfono 4441-3551.
El plan de vacunación gratuito que tiene vigencia no discrimina más que por personal de la salud, en mayor medida, y de la seguridad, para luego ampliar al resto de los habitantes. Esto implica una medida de Justicia Social que busca priorizar el cuidado de la salud, la futura inmunización y el retorno a la “vida normal” previa a la pandemia.

Colonias de verano
Hace unos días, Espinoza participó del cierre de jornada de las colonias de verano junto con los chicos y chicas que asistieron al Polideportivo Alberto Balestrini, en Lomas del Mirador. Este predio fue donde se llevaron a cabo las actividades durante el verano del 2021. La iniciativa contó con la organización municipal de las formas de transporte, las viandas, el cuidado de las piletas y la sanitización permanente de los, aproximadamente, diez mil chicos y chicas que debieron respetar todos los cuidados y protocolos establecidos.
Es necesario destacar que ninguno de ellos y ellas contrajeron la enfermedad. “Trabajamos todos los días para que los más chicos puedan tener un futuro digno y feliz. Ellas y ellos son el futuro de la Argentina, y no vamos a fallarles”, destacó el intendente matancero. De esta forma, queda expuesta la intención de las políticas públicas locales de realizar proyectos que promueve la socialización. Además, el aprendizaje de los más chicos y chicas mientras se busca achicar las brechas económicas de los distintos sectores sociales. En este sentido, agregó que “cada posibilidad, cada acceso que tienen, les permite superarse a través de la educación, el sacrificio y el esfuerzo”.
Además, sostuvo que “seguramente los chicos que participan de estas colonias van a terminar estudiando en la Universidad Nacional de La Matanza. Esto es porque se les modifica las expectativas de vida. Eso es un acto de justicia social. Todos deben tener las mismas posibilidades para estudiar y desarrollarse en la vida”.

Vivienda propia
En enero, Espinoza firmó junto con el ministro de Desarrollo Territorial y Hábitat de la Nación, Jorge Ferraresi, las actas de adhesión del municipio al programa Casa Propia. También al Fondo Nacional Solidario de Vivienda para la construcción de unas cinco mil viviendas. El programa Casa Propia busca garantizar el derecho a la vivienda y promover su acceso. El mismo sería a través de un Fondo Solidario. El mismo se utiliza para que el dinero otorgado por el Estado sea recuperado por medio de un plan de financiación. Tal financiación se ajusta a cada familia.
El jefe comunal explicó: “Hacemos viviendas con la expectativa de generar un ascenso social. Para que el proceso sea un generador de trabajo de calidad, fundamental en la reconstrucción de esta Argentina”. Además, agregó que es importante “volver a generar acciones de justicia social”. Mientras reconocía que las políticas públicas que tienden a achicar la desigualdad social y cultural.
A pesar de que aún falta mucho, los derechos se conquistan sí hay un Estado que escuche las necesidades de sus habitantes. En lo que va del 2021, La Matanza adoptó medidas que intentan alcanzar la tan ansiada justicia social.
Escrito por Luciana Prachas
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