Hace 34 años, el Movimiento Todos por la Patria, una agrupación de militantes de izquierda, intentó tomar el Regimiento N°3 de La Tablada, dando como resultado un enfrentamiento sangriento que duró todo un día.
Entre el 23 y 24 de enero de 1989, el Movimiento Todos por la Patria (MTP), liderado por Enrique Gorriaran Merlo, tomó el Regimiento N°3 de Infantería Mecanizada Gral. Manuel Belgrano, ubicado en La Tablada, La Matanza. El levantamiento se llevó a cabo porque el MTP tenía información de que el grupo de los carapintadas estaba organizando un Golpe de Estado contra el gobierno de Raúl Alfonsin y uno de sus objetivos era el Regimiento de La Tablada, donde se encontraban una gran cantidad de armamento y herramientas de combate. El asalto se extendió durante 30 horas, dando lugar a un enfrentamiento entre el MTP y las Fuerzas Armadas y de Seguridad. La toma finalmente fue frustrada y para la mañana del 24 los integrantes del MTP se rindieron.
Los años 80 y la transición democrática
El episodio acontecido en La Tablada, ocurrió en el marco de los primeros años del régimen democratico instalado hasta el día de hoy. El cual inició luego de la última dictadura militar, autodenominada Proceso de Reorganización Nacional.

Durante esos años, la situación del país no fue estable tanto política como económicamente. Además, las diferentes medidas tomadas por el presidente Alfonisn hicieron que la relación entre el gobierno y las Fuerzas Armadas fuera cada vez más tensa. Hablamos de, por ejemplo, el juicio a las Juntas Militares y la creación de la CONADEP.
El gobierno de Alfonsin enfrentó varios intentos de desestabilización. Esto en medio de una crisis económica y social grave, tras el fracaso del Plan Austral y el aumento notable de la inflación. Es el caso del primer levantamiento carapintada en la Semana Santa de 1987 y el levantamiento en Monte Caseros, con la fuga de Aldo Rico. Así como también el copamiento de Villa Martelli en 1988.
El origen del MTP
Como ya se mencionó, el MTP llevó adelante el asalto en el regimiento de La Tablada, para evitar un nuevo levantamiento carapintada. Ahora bien, ¿qué era el MTP?
Se trató de una agrupación de izquierda fundada en Nicaragua durante la revolución sandinista, la cual puso fin a la dictadura de Anastasio Somoza. Entre los integrantes se hallaban militantes del Partido Revolucionario de los Trabajadores y el Ejército Revolucionario del Pueblo (PRT-ERP), exiliados tras el golpe de 1976. Y que, posteriormente, decidieron sumarse al Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) en Nicaragua para apoyar la causa revolucionaria que acontecia en aquel país.
Tras el asesinato de Anastasio Somoza, el MTP, que tenía entre sus filas a Enrique Gorriarán Merlo, regresó a Argentina. El MTP tenía la intención de establecer una resistencia a la dictadura militar que inició en 1976. Sin embargo, una vez de regreso en el país, ya estaba en marcha la transición democrática, por lo que el movimiento modificó su objetivo. Esperaba lograr la unidad entre diferentes sectores de manera tal que pueda impulsar un cambio, ya en democracia, en Argentina.
Los frecuentes levantamientos carapintada que estaban ocurriendo hicieron que despertara en el MTP el miedo a un nuevo golpe de Estado. Y también la sensación de una nueva amenaza para la democracia que estaba en proceso de consolidación. Estos temores fueron, en parte, los que impulsaron al MTP a llevar adelante el levantamiento en el Regimiento Nº3 de La Tablada.
La mañana del asalto
Gorriarán Merlo comandó el asalto al Regimiento, que inició en la madrugada del 23 de enero con el secuestro de un camión de Coca-Cola. El vehículo, que abastecía al Casino del Regimiento, les permitió acercarse sin problemas al cuartel. Con él chocaron la puerta de entrada, logrando así, ingresar al interior del Regimiento para llevar adelante su estrategia.
Según cuentan Marina Raquel Ledesma y Georgina Moyano en un artículo publicado en la revista de la Junta de Estudios Históricos de La Matanza, el MTP actuó con el objetivo inicial de hacerse de los móviles blindados y sacarlos afuera del cuartel.
Posteriormente, los 46 integrantes del MTP, ingresarían en grupos de ocho para ubicarse en diferentes puntos estratégicos del lugar. El plan, sin embargo, se encontró con la resistencia de los militares que estaban dentro del regimiento y con las fuerzas policiales que llegaron.
Cerca de las nueve de la mañana, un grupo del MTP fue atacado afuera del cuartel y acabó siendo neutralizado. El líder de ese grupo, Roberto Sanchez, fue ejecutado.
A las 11:30, los militares, con la intención de recuperar el control del regimiento, ingresaron con tanques y cañones. Al enfrentamiento, que ya estaba ocurriendo en el interior del cuartel, entre los miembros del MTP y el ejército, se sumaron las tropas de la Décima Brigada de Infantería Mecanizada.
Algunos medios informaron que la policía y los militares lograron controlar el asalto al rededor de las 16 horas. Según escribe Lorena Pontelli en su tesis, a las 18 se anunció que el intento de toma fue realizado por una agrupación de izquierda. Llegaron a esta conclusión cuando las imágenes captaron a algunas mujeres entre los asaltantes, por lo que no podrían ser carapintadas.
Cómo terminó todo
A lo largo de toda la tarde del 23, el fuego se intensificó e incluso se ordenaron bombardeos con fosforo blanco. Una de las compañías del regimiento se incendió y explotó durante la noche. Muchos integrantes del MTP murieron cuando intentaban escapar del fuego, ya que para pasar de una unidad a otra, debían atravesar espacios abiertos.
Fue en el casino del regimiento donde la mayoría de los asaltantes permanecieron de pie y se resguardaron. Durante la noche no hubo más bombardeos, pero sí continuaron los disparos.
En la mañana del 24 de enero, los militantes del MTP estaban rodeados por las tropas militares y se les ordenó rendirse. Los asaltantes pidieron rendirse a cambio de atención médica y la presencia de un juez en el lugar.
Al abandonar el cuartel, los militantes del MTP salieron buscando ser captados por las cámaras de los periodistas. Tenían miedo de que los fusilen tras la rendición.
El presidente Alfonsin viajó en helicóptero hacia el lugar de los hechos para ver los resultados de lo que ocurrió. Según contó el propio Alfonsin, su presencia en el lugar tuvo que ver con asegurar las garantías que ofrece el estado de Derecho.
Al Regimiento de La Tablada ingresaron 46 militantes y solo sobrevivieron 13, según las cifras oficiales.